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NACIONES INDÍGENAS DE BOLIVIA

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mapa interactivo con las 36 culturas de Bolivia

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Bolivia

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NACIONES INDÍGENAS DE BOLIVIA
 

NACIONES INDÍGENAS DE BOLIVIAOnline version

mapa interactivo con las 36 culturas de Bolivia

by Jr_kits The junior
1 1 Nación Araona 2 2 Nacion Aymara 3 3 Nación Afroboliviano 4 4 Nación Baure 5 5 Nación Cavineño 6 6 Nación Cayubaba 7 7 Nación Chiquitano 8 8 Nación Kallawaya 9 9 Nación Guarasugwe Pauserna 10 10 Nación Guarayo 11 11 Nación Canichana 12 12 Nacion Maropa 13 13 Nación Ayoreo 14 14 Nación Chacobo 15 15 Nación Guaraní 16 16 Nación Itonama 17 17 Nación Leco 18 18 Nación Moré 19 19 Nación Mosetén 20 20 Nación Movima 21 21 Nación Moxeño 22 22 Nación Yaminahua 23 23 Nación Weenhayek 24 24 Nación Ese Ejjea 25 25 Nación Uru 26 26 Nación Toromona 27 27 Nación Machineri 28 28 Nación Yuqui 29 29 Nación Pacahuara 30 30 Nación Chimani 31 31 Nación Quechua 32 32 Nación Joaquiniano 33 33 Nación Sirionó 34 34 Nación Takana 35 35 Nación Tapiete 36 36 Nación Yuracaré

Explicación

La nación Araona es un pueblo indígena amazónico con historia, idioma oficial propio (el araona) e identidad firme. Actualmente suman alrededor de 910 personas. Durante la época de la fiebre del caucho, fueron víctimas de genocidio y etnocidio, lo que redujo drásticamente su población. Hoy enfrentan una alta vulnerabilidad en el ejercicio de sus derechos. Su economía se basa en la caza y la recolección, y aunque las mujeres tienen un rol central en la economía familiar, no gozan del mismo protagonismo en lo político ni en lo religioso.

La nación Aymara es uno de los pueblos indígenas más numerosos de Bolivia, con 1.191.352 habitantes. Poseen un fuerte sentido de identidad, historia milenaria y su idioma, el aymara, es oficial. Viven de la agricultura, la ganadería, la minería y la pesca, organizados tradicionalmente en ayllus, al igual que los quechuas. Conservan una profunda conexión espiritual con la Pachamama (Madre Tierra), que guía su visión del equilibrio, la reciprocidad y la comunidad.

La nación Afroboliviana está conformada por 16.329 personas, descendientes de pueblos africanos traídos durante la colonia. Conservan una fuerte raíz cultural en la música, la danza (como la saya) y la tradición oral, que reflejan su resistencia y adaptación. Viven de la agricultura, especialmente del cultivo de café, cítricos y coca, además de otras actividades productivas y comunitarias.

La nación Baure está compuesta por 2.319 personas que conservan su idioma oficial (baure), su historia y su identidad propia. Son expertos en la recolección de cacao, la agricultura, y en la preparación del chivé (harina de yuca) y el chocolate tradicional. Pese a su riqueza cultural, se encuentran en condición de alta vulnerabilidad en sus derechos. Su conocimiento ancestral sobre el bosque los convierte en guardianes silenciosos de la Amazonía.

La nación Cavineño está compuesta por 2.005 personas que conservan su idioma oficial (cavineño), su historia y una fuerte identidad cultural. Viven principalmente de la recolección de castaña y frutos silvestres, así como de la agricultura y la ganadería. Su organización social se basa en el respeto a los líderes de casta y una profunda reverencia por las personas ancianas, consideradas fuentes de sabiduría y guía.

La nación Cayubaba está conformada por 1.424 personas que conservan su idioma oficial (cayubaba), su historia y su identidad cultural. Son hábiles agricultores, pescadores y artesanos, reconocidos por la fabricación de ruedas de carretones y canoas. Las mujeres destacan como artesanas, habilidad que asimilaron durante el periodo de contacto con los sacerdotes. A pesar de su riqueza cultural, son considerados en alta situación de vulnerabilidad en sus derechos.

Con 87.885 habitantes, los Chiquitanos son uno de los pueblos indígenas más numerosos de las tierras bajas de Bolivia. Conservan su idioma (chiquitano), su historia y una sólida identidad cultural. Viven principalmente de la agricultura y son reconocidos por su trabajo artesanal, especialmente en madera fina, cerámica y tejidos. Muchos también participan en la zafra de la caña de azúcar, combinando tradición con actividades productivas contemporáneas.

Con 7.389 habitantes, la nación Kallawaya se caracteriza por conservar una identidad propia, hablar quechua y aymara, y ser reconocida mundialmente por su profundo conocimiento en medicina tradicional. Son agricultores, ganaderos, artesanos, y sobre todo sanadores que emplean plantas medicinales, animales, minerales, amuletos y terapias en sus curaciones. La UNESCO ha declarado su cultura y medicina como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

La nación Guarasug’we, también conocida como Pauserna, cuenta con apenas 42 habitantes, lo que la sitúa en riesgo crítico de desaparición. Conservan su idioma oficial (pauserna), historia e identidad cultural. Su modo de vida se basa en la caza, pesca, recolección y agricultura. El avance de la civilización occidental ha puesto en grave riesgo su territorio y su existencia, razón por la cual son considerados de alta vulnerabilidad en sus derechos.

La nación Guaraya está compuesta por 13.621 habitantes que conservan su idioma oficial (guarayo), su historia y su identidad cultural. Su forma de vida tradicional se sustenta en la agricultura, ganadería, caza, recolección y pesca. Sin embargo, debido a la invasión de sus tierras por estancieros y madereros, muchos jóvenes se ven obligados a trabajar como peones en las estancias, lo que representa una amenaza a su autonomía y cultura ancestral.

La nación Canichana está conformada por 617 personas que conservan su idioma oficial (canichana), su historia y una fuerte identidad propia. Tradicionalmente, fueron un grupo guerrero, con un líder destacado, el cacique Juan Maraza, quien se destacó en la lucha contra el régimen colonial durante el alzamiento de Pedro Ignacio Muiba. Durante el auge de la goma, los Canichanas fueron forzados a servir como canoeros. A pesar de su pasado heroico, su presencia se ha visto reducida a través del tiempo, y su situación continúa siendo vulnerable.

La nación Maropa, también conocida como Reyesano, está conformada por 2.857 personas que conservan su idioma oficial (maropa) y mantienen una fuerte identidad cultural. Su economía se basa en la agricultura, ganadería y la actividad forestal, complementada por su destreza en la artesanía en pieles y palmas, productos que comercializan en su comunidad. Su relación con la tierra y la naturaleza es central para su modo de vida, pero también enfrentan los desafíos de la modernización.

La nación Ayoreo Zamuco está formada por 1.862 habitantes que conservan su idioma oficial (ayoreo) y su identidad cultural. Su cosmovisión está profundamente conectada con la naturaleza, considerando al territorio y el monte como un ser vivo que los protege y da vida. Históricamente, vivieron en áreas aisladas, pero hoy muchas de sus familias se encuentran en la ciudad de Santa Cruz. A pesar de su conexión con la naturaleza y su cultura, la nación Ayoreo Zamuco sigue siendo altamente vulnerable en sus derechos.

La nación Chácobo está compuesta por 826 personas que conservan su idioma oficial (chacobo) y mantienen una identidad cultural propia. Su modo de vida tradicional está basado en la recolección y la agricultura. Un aspecto distintivo de su cultura es el ritual de cortejo, en el que la pareja comparte una hamaca antes de que el joven, armado con su arco y flecha, busque alimentos en el bosque, ya sea pescado o un animal de tierra. Estos alimentos son luego entregados a la novia, quien los cocina para toda la familia. Este ritual refleja su estrecha relación con la naturaleza y la comunidad.

La nación Guaraní cuenta con 58.990 habitantes y una historia rica y resistente. A diferencia de otras culturas, nunca fueron conquistados ni por los quechuas ni por los españoles; fue el ejército boliviano el que los doblegó. Su idioma oficial es el guaraní, y tienen una identidad propia muy fuerte. Tradicionalmente, los Guaraníes viven de la agricultura y están organizados en capitanías, estructuras de liderazgo que reflejan su organización social. A lo largo de su historia, los Guaraníes han luchado por la autonomía, siendo uno de los pueblos originarios que exigió su derecho a la autonomía desde el nacimiento de la República de Bolivia.

La nación Itonama está conformada por 10.275 personas que conservan su idioma oficial (itonama) y mantienen una identidad propia y una rica tradición cultural. Son conocidos por su habilidad en la agricultura, así como en la artesanía en goma, madera y fibras vegetales. Los Itonama conservan una cosmovisión profundamente espiritual, creyendo que los espíritus de sus muertos poseen poderes sobrenaturales. Se inspiran en la naturaleza, observando especialmente las plantas, los animales y el agua como fuentes de poder y sabiduría. Esta relación simbólica con el entorno natural los conecta con un ciclo de vida y muerte que respetan profundamente.

La nación Leco cuenta con 90.006 habitantes y conserva su idioma oficial (leco), aunque ha sido asimilada por la civilización occidental. A pesar de esta asimilación, la nación Leco sigue manteniendo algunas costumbres materiales que les conectan con su historia y tradición. Su economía está basada en la ganadería y la agricultura, siendo comunidades que se han adaptado a las condiciones del mundo moderno sin perder por completo su identidad cultural.

La nación Moré cuenta con 155 habitantes que conservan su idioma oficial (moré) y una identidad cultural que se mantiene firme a pesar de su vulnerabilidad. La población moré vive principalmente de la recolección y la agricultura, destacándose en la producción de chicha de yuca, chivé (una bebida tradicional) y harina. Parte de su producción excedente es comercializada, lo que les permite obtener recursos para sus comunidades. Sin embargo, los Moré se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad debido a los desafíos sociales y económicos, y están en riesgo de perder aún más de sus derechos.

La nación Mosetén está compuesta por 1.989 habitantes que preservan su idioma oficial (mosetén) y una identidad propia ligada al equilibrio con la naturaleza. Su economía se basa principalmente en la agricultura, complementada con la caza, la pesca, la recolección y una rica tradición de artesanía, en la que las mujeres tienen un rol destacado. Su forma de vida armoniosa y autosostenible refleja un profundo respeto por los recursos naturales y la cultura ancestral.

La nación Movima cuenta con 12.213 habitantes, tiene una rica historia, idioma oficial (movima) e identidad cultural profundamente arraigada. Viven principalmente de la agricultura y la pesca, y son reconocidos por su habilidad en la caza especializada de animales, de los cuales extraen cueros —como el de caimanes, lagartos y londras— para diferentes usos. Su sabiduría ancestral también se manifiesta en sus médicos tradicionales o curanderos, quienes poseen un vasto conocimiento de plantas medicinales, y son buscados desde lugares lejanos para curar enfermedades con métodos naturales.

La nación Mojeña, con 31.078 habitantes, posee una sólida identidad cultural, el idioma oficial mojeño trinitario y una rica historia ancestral. Viven principalmente de la agricultura y de la artesanía, destacándose en la fabricación de ruedas de carretón y canoas. Son conocidos por su ingeniería hidráulica tradicional, ya que dominaban la construcción de andenes artificiales para proteger sus cultivos de las inundaciones estacionales, demostrando un profundo conocimiento del entorno y gran capacidad de adaptación.

La nación Yaminahua, con apenas 132 habitantes, mantiene su idioma oficial yaminahua, además de comunicarse en portugués. Poseen una fuerte identidad cultural a pesar de estar en situación de alta vulnerabilidad en cuanto a sus derechos. Se dedican a la recolección, la caza, la pesca y a la venta de artesanías, actividades que reflejan su estrecha relación con la naturaleza y los saberes tradicionales.

La nación Weenhayek, con 3.322 habitantes, cuenta con idioma oficial y una fuerte identidad propia. Su economía tradicional gira en torno a la pesca, la recolección y la artesanía, aunque actualmente enfrentan una alta vulnerabilidad debido a la contaminación del río Pilcomayo y los impactos de la actividad petrolera en su territorio.

La nación Ese Ejja, conformada por 695 habitantes, posee idioma oficial, identidad propia e historia ancestral. Tradicionalmente recorren los ríos pescando y cultivando en sus riberas. Hoy enfrentan una situación crítica: la contaminación minera y el cambio de cursos de los ríos han deteriorado su entorno, provocando que varias familias se trasladen a las ciudades, donde muchas veces sobreviven mediante la mendicidad y otras actividades marginales. Son considerados altamente vulnerables en sus derechos.

Los pueblos Urus Murato (143 habitantes), Chipaya (1190 habitantes) y Urus Irohito tienen historia, idioma oficial Puquina e identidad propia. A pesar de ser uno de los grupos más antiguos del altiplano, están amenazados por el dominio aymara. Viven de la pesca, la caza, la agricultura y la cría de animales domésticos, organizándose mediante el sistema del ayllu. Su situación es crítica, siendo considerados altamente vulnerables en sus derechos.

La nación Toromona posee historia, idioma oficial toromona e identidad propia. Sin embargo, se encuentra seriamente amenazada por la actividad de petroleros, madereros y caucheros, lo que ha provocado la pérdida de muchas características étnicas debido al contacto con la civilización occidental. Su economía se basa en la agricultura, complementada con la recolección, la caza y la pesca.

La nación Machineri cuenta con historia, idioma oficial machineri e identidad propia. Hablan portugués y machineri. Son apenas 38 habitantes que viven de la caza, pesca, agricultura, recolección de castaña y la venta de su fuerza de trabajo. También se dedican al transporte fluvial de pasajeros y carga entre Bolivia y Brasil. Están considerados como altamente vulnerables en sus derechos.

Los Yuki tienen historia, idioma oficial yuki e identidad propia. Son 202 habitantes que viven de la caza, pesca, recolección y la artesanía, elaborando hamacas, arcos y flechas, y bolsas. Son reconocidos como excelentes flechadores. Actualmente se encuentran amenazados por enfermedades como la micosis pulmonar y la invasión de madereros y colonizadores. Están considerados altamente vulnerables en sus derechos.

Los Pacahuara tienen historia, idioma oficial pacahuara e identidad propia. Son 161 habitantes que viven de la recolección de castaña y palmito y de la agricultura. Sin embargo, se ven invadidos cada año por recolectores de castaña ajenos a su pueblo. A pesar de su lucha por mantener su territorio, son considerados altamente vulnerables en sus derechos.

Los Chiman tienen historia, idioma oficial chiman e identidad propia. Son 6464 habitantes que viven principalmente de la pesca y la recolección de jatata para la confección de textiles. La agricultura es incipiente, pero la comunidad sigue preservando sus tradiciones. A pesar de su esfuerzo por mantener su cultura, son considerados altamente vulnerables en sus derechos.

Los Quechuas tienen historia, idioma oficial quechua e identidad propia. Con 1,281,116 habitantes, viven principalmente de la agricultura y la ganadería. Al igual que los Aymaras, se organizan en ayllu y mantienen un fuerte vínculo cultural con la Pachamama o Madre Tierra, elemento central de su cosmovisión. Son una de las naciones indígenas más representativas y numerosas del país.

Los Joaquinianos tienen historia e identidad propia. Son 2,797 habitantes y hablan portugués mejor que el español. Su vida está basada en la agricultura, complementada por la caza, la pesca y la recolección de castaña, palmito y frutos silvestres. Trabajan la tierra que ocupan sin muchas posibilidades de rotación y descanso, lo que afecta su productividad y sostenibilidad.

Los Sirionó tienen historia, idioma oficial Sirionó e identidad propia. Son 446 habitantes y son conocidos por ser famosos constructores de flechas, razón por la cual se les denomina los "indígenas de arco largo". Viven de la agricultura, la caza, la pesca y la recolección. Son una comunidad muy estricta en el cumplimiento de sus normas comunitarias, lo que les permite mantener su estructura social y cultural.

Los Takana tienen historia, idioma oficial Takana e identidad propia. Son 11,173 habitantes que viven de la agricultura, la caza, la pesca, la recolección y la artesanía. Su organización del trabajo se basa en la ayuda mutua entre parientes y vecinos, ya sea para el chaqueo, siembra o cosecha, lo que refleja su fuerte sentido de comunidad y cooperación.

Los Tapiete tienen historia, idioma oficial Tapiete e identidad propia. Son 99 habitantes que viven de la agricultura, la pesca y la recolección. A pesar de ser una comunidad pequeña, se enfrentan a desafíos significativos y son considerados como altamente vulnerables en sus derechos debido a los impactos del entorno y las amenazas

Los Yuracaré tienen historia, idioma oficial Yuracaré e identidad propia. Son 3,394 habitantes, y el grupo Yuracaré Mojeño cuenta con 292 habitantes. Su modo de vida se basa en la agricultura, la caza, la recolección y una profunda conexión espiritual con su territorio. Su ideal es la Loma Santa, "La Tierra sin Mal", un concepto central en su mitología, donde creen que Dios les tiene predestinada una vida libre de injusticias.

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