Explicación
El Imperio Español se estableció como un imperio mercantil salvacionista. En un inicio, los europeos saquearon las riquezas locales, pero al agotarse estos recursos, se organizaron para la explotación continua de recursos naturales, utilizando mano de obra esclava. Adaptaron sistemas de trabajo prehispánicos como la mita (trabajo rotativo en turnos de una a tres semanas) y el yanaconazgo (servidores personales del inca que perdían sus vínculos con las aldeas). La principal fuente de riqueza fue la encomienda, una institución introducida por los españoles que recompensaba a los conquistadores otorgándoles una cantidad de indios para que trabajaran, a cambio de protección y evangelización. Para la regulación de los flujos comerciales y para monopolizar el comercio con América, se creó la Casa de Contratación de Sevilla en 1503
La sociedad colonial estuvo marcada por una fuerte diferencia y profunda desigualdad. En la cima se encontraban los blancos de origen hispano (funcionarios, encomenderos, religiosos) que controlaban el poder político y los medios de producción. En la base de la pirámide social estaban los pueblos originarios e indígenas y negros, destinados al trabajo manual. La llegada de hombres solos llevó al mestizaje con mujeres indígenas. Los mestizos no reconocidos como blancos eran excluidos de la educación formal y la función pública. También surgió la figura del criollo blanco (hijo de padres blancos nacidos en América), observador de los españoles recién llegados que gozaban de mayores derechos
El argumento religioso fue la fundamentación y razón de la expansión española. El proceso de evangelización fue lento debido al desconocimiento de las lenguas indígenas. Estuvo a cargo de los franciscanos, dominicanos, y más tarde de los mercedarios y jesuitas. Estos emplearon el manejo de las propias lenguas indígenas para la traducción de textos sagrados. La Iglesia reorganizó los poblados y se encargó de la construcción de templos, conventos, hospitales y escuelas. Fray Bartolomé de las Casas criticó el sistema, defendiendo a los indígenas y proponiendo una República de Indios separada de la República de Españoles.
El factor religioso fue el motor central de esta colonización. Los puritanos fundaron Massachusetts para crear una "ciudad sobre la colina" con un estricto vínculo entre Iglesia y Estado, donde solo los miembros puritanos podían votar. A diferencia de las otras colonizaciones, la idea de la evangelización por medio de la conquista se percibía como más desentendida en comparación
La colonización inglesa se caracterizó por un sistema de trabajo dual: servidumbre temporal (criados contratados que hipotecaban su futuro trabajo para pagar el pasaje) y esclavitud permanente (condena de por vida a los africanos, estableciendo una barrera racial hacia 1660). Había profundas diferencias económicas regionales: Nueva Inglaterra (Norte) se enfocaba en la industria maderera, la construcción naval y el comercio ; la Región Media se basaba en el comercio y el desarrollo de variadas industrias ; y el Sur era predominantemente rural, dominado por grandes hacendados aristócratas que dependían de la mano de obra esclava para la agricultura
Se desarrolló una cultura política de autonomía y libertad, fomentada por el débil control de la Corona inglesa y la gran distancia. Los colonos, herederos de las luchas por la libertad en Inglaterra, adoptaron los principios de John Locke, viendo al gobierno como un contrato basado en los derechos naturales a la vida, libertad y propiedad. Las colonias mostraron atención a la educación, promulgando escuelas públicas y fundando universidades como Harvard en 1636. La sociedad del Sur desarrolló un sistema de control brutal sobre los esclavos para mantener el suministro de mano de obra. Esta trayectoria sentó las bases para que la sociedad se concibiera como "excepcional", instituyendo la democracia y el liberalismo.
El rey dividió el territorio en 13 capitanías hereditarias distribuidas entre nobles portugueses. La limitación del acceso a las tierras a quienes podían cultivarlas (es decir, a quienes poseían esclavos y recursos) constituyó una clase relevante con indiscutible poder. La sociedad minera que emergió con la fiebre del oro desarrolló una estructura más compleja que la azucarera, dando lugar a un grupo intermedio compuesto por trabajadores libres, funcionarios, militares, sacerdotes, magistrados y comerciantes, que competían por los beneficios de la riqueza.
La evangelización portuguesa se centró en la conversión al catolicismo, llevada a cabo por órdenes religiosas, principalmente los jesuitas, quienes establecieron las reducciones o misiones. Este proceso implicó la eliminación de las religiones nativas y la creación de comunidades para impartir la fe y la cultura europea, aunque también hubo adaptación de elementos culturales y lingüísticos.
Se inició con la explotación del palo Brasil, un árbol de valor por su madera y su tinte rojizo para el teñido de telas. Esta explotación intensiva redujo drásticamente la existencia de los árboles. Se reclutó y esclavizó a la mano de obra indígena para la cosecha y también se la llevó como esclava al Reino de Portugal. A partir de 1533, bajo el sistema de capitanías , la economía se centró en un modelo agroexportador de plantaciones. Las grandes extensiones de tierra (sesmarias) se dedicaron al cultivo de la caña de azúcar. Ante la insuficiencia de mano de obra nativa, se recurrió a las expediciones de los bandeirantes para capturar indígenas y a la importación de esclavos africanos, que se convirtió en el segundo gran recurso económico de la colonia. La posterior fiebre del oro subordinó la economía colonial a los intereses británicos, ya que el oro extraído en Brasil viajaba rápidamente a Inglaterra para financiar su ascenso económico e industrial.
La colonización se define como un proceso fundamentalmente desigual, que implica la invasión, desposesión y sometimiento de una comunidad.