Laura Gómez
Para comenzar, Dr. Morales, ¿podría explicar de manera general cuál es la idea central de su trabajo?
Dr. Andrés Morales
El eje principal del ensayo es mostrar que el neoliberalismo no es solo un modelo económico, sino una forma de racionalidad que organiza la vida social y la subjetividad. En la actualidad, esta racionalidad se apoya de manera decisiva en las tecnologías digitales y, en particular, en las redes sociales. A través del capitalismo de la vigilancia, estas plataformas permiten nuevas formas de dominación que producen una subjetividad marcada por la precariedad.
Laura Gómez
Usted habla de “gubernamentalidad neoliberal”. ¿Qué significa exactamente ese concepto?
Dr. Andrés Morales
La gubernamentalidad neoliberal se refiere a una forma de ejercer el poder que no se basa principalmente en la imposición directa o la represión, sino en la conducción de las conductas. El objetivo no es solo gobernar territorios o instituciones, sino influir en la manera en que las personas piensan, sienten y actúan. Para ello, el neoliberalismo utiliza una red compleja de dispositivos económicos, tecnológicos y culturales que atraviesan la vida cotidiana.
Laura Gómez
¿Y qué papel juegan las redes sociales dentro de esa forma de gobierno?
Dr. Andrés Morales
Las redes sociales son uno de los dispositivos más eficaces de esta gubernamentalidad. Funcionan como espacios donde se recopilan datos, se orientan comportamientos y se interiorizan valores neoliberales como la competencia, el rendimiento y el consumo. No solo observan a los usuarios, sino que influyen activamente en sus decisiones, deseos y percepciones del mundo.
Laura Gómez
En su ensayo menciona el concepto de “capitalismo de la vigilancia”. ¿Cómo lo definiría?
Dr. Andrés Morales
El capitalismo de la vigilancia es un modelo económico basado en la extracción sistemática de datos sobre la experiencia humana. Las acciones cotidianas de las personas —sus búsquedas, interacciones, gustos y emociones— se transforman en información que permite predecir y dirigir comportamientos futuros. Estos datos se convierten en una fuente de poder económico y político.
Laura Gómez
Entonces, ¿la vigilancia no es solo una cuestión de seguridad?
Dr. Andrés Morales
Exactamente. En este contexto, la vigilancia no busca principalmente proteger a la sociedad, sino generar conocimiento sobre los individuos para dirigir sus conductas. Es una vigilancia constante e invisible que se presenta como algo normal o incluso beneficioso, pero que crea una fuerte asimetría de poder entre quienes controlan los datos y quienes los producen.
Laura Gómez
Usted afirma que este proceso produce una “vida precaria”. ¿A qué se refiere con ese término?
Dr. Andrés Morales
La vida precaria no se limita a la inestabilidad económica o laboral; es una forma de subjetividad. Se trata de individuos que viven en permanente inseguridad, sometidos a la presión de adaptarse, competir y rendir continuamente. Esto afecta la capacidad de reflexión, fomenta el aislamiento y debilita la acción colectiva.
Laura Gómez
¿De qué manera las redes sociales refuerzan esa precariedad?
Dr. Andrés Morales
Las redes sociales intensifican la competencia y la autoexposición. El individuo se convierte en una especie de empresa de sí mismo, que debe mostrarse, compararse y valorizarse constantemente. Los mecanismos de aprobación generan ansiedad y dependencia, mientras que la sobrecarga de información dificulta la reflexión crítica.
Laura Gómez
En su análisis también aparece el miedo y el terror. ¿Por qué son tan importantes?
Dr. Andrés Morales
El neoliberalismo combina una sensación de libertad con una amenaza constante de fracaso. El miedo a perder el trabajo, el estatus o la seguridad material se vive de manera individual. Cuando ese miedo se intensifica y se transforma en desesperanza, aparece el terror, que bloquea la deliberación y la acción política.
Laura Gómez
¿Esto tiene consecuencias políticas?
Dr. Andrés Morales
Sí. Una subjetividad atrapada en la precariedad y el terror tiene grandes dificultades para convertirse en sujeto político. Esto facilita la manipulación emocional, la difusión de discursos simplificados y la polarización social, especialmente en entornos digitales.
Laura Gómez
Para cerrar, ¿existe alguna posibilidad de resistencia frente a este panorama?
Dr. Andrés Morales
La resistencia pasa por recuperar la capacidad reflexiva y reconstruir espacios colectivos de pensamiento y acción. Implica cuestionar la naturalización del orden neoliberal, desarrollar una relación crítica con las tecnologías digitales y fortalecer la educación crítica. Sin reflexión y acción colectiva, la precariedad se consolida; con ellas, se abren posibilidades de transformación.