Explicación
El Laudo Arbitral Español de 1891 fue una decisión emitida en 1891 por la Corona de España para resolver una disputa limítrofe entre Colombia y Venezuela. El laudo estableció gran parte de la línea fronteriza entre ambos países con base en títulos coloniales y criterios geográficos, aunque dejó algunos sectores pendientes de demarcación precisa. Esta decisión arbitral se convirtió en uno de los principales fundamentos jurídicos de la frontera colombo-venezolana, posteriormente complementada por acuerdos bilaterales.
El Tratado Herrán-Hay fue un acuerdo negociado en 1903 entre Colombia y Estados Unidos que buscaba autorizar a este último país a construir un canal interoceánico a través del territorio de Panamá. El tratado, firmado por los diplomáticos Tomás Herrán y John Milton Hay, otorgaba a Estados Unidos derechos para construir y administrar el canal a cambio de compensaciones económicas para Colombia. Sin embargo, el Congreso colombiano rechazó el acuerdo, lo que contribuyó al posterior apoyo estadounidense a la separación de Panamá ese mismo año.
Este tratado tenía como objetivo delimitar la frontera entre Brasil y Colombia que estaba sin definir desde la independencia de ambos países, si bien únicamente abarcó el trayecto entre la isla de San José, frente a la Piedra del Cocuy, hasta la confluencia del río Apaporis con el Caquetá basándose en la divisoria de aguas entre los ríos Amazonas y Orinoco
El Tratado García Ortiz-Mangabeira fue un acuerdo firmado en 1928 entre Colombia y Brasil para delimitar definitivamente su frontera en la región amazónica. El tratado confirmó en gran medida la línea fronteriza establecida previamente en el Tratado Vásquez Cobo-Martins y precisó su demarcación sobre el terreno, siguiendo principalmente cursos fluviales de la Amazonía. Con este acuerdo ambos países consolidaron jurídicamente sus límites y evitaron futuras disputas territoriales en esa zona.
El Tratado Salomón‑Lozano fue un acuerdo firmado el 24 de marzo de 1922 entre Colombia y Perú para resolver su disputa territorial en la Amazonía. El tratado fijó la frontera principalmente a lo largo del río Putumayo y otorgó a Colombia el llamado trapecio amazónico, que incluye la ciudad de Leticia, lo que le permitió acceso directo al río Amazonas. Aunque buscaba estabilizar las relaciones entre ambos países, el acuerdo fue muy criticado en Perú y las tensiones derivadas de su aplicación contribuyeron al estallido del Conflicto colombo‑peruano de 1932‑1933.
El Protocolo de Río de Janeiro fue un acuerdo firmado en 1934 entre Colombia y Perú para poner fin al conflicto armado generado por la ocupación de Leticia en 1932. El protocolo restableció las relaciones diplomáticas y confirmó la vigencia del Tratado Salomón-Lozano, ratificando la soberanía de Colombia sobre el trapecio amazónico y estableciendo mecanismos para normalizar las relaciones y garantizar la paz entre ambos países.
El Tratado Suárez‑Muñoz Vernaza fue un acuerdo firmado en 1916 entre Colombia y Ecuador para definir definitivamente su frontera tras décadas de disputas territoriales heredadas de la disolución de la Gran Colombia. El tratado estableció límites principalmente siguiendo ríos amazónicos como el Putumayo y el San Miguel, reconociendo a Colombia el territorio entre estos ríos y consolidando la delimitación en la región amazónica. Con este acuerdo se normalizaron las relaciones entre ambos países y se sentaron las bases de la frontera colombo-ecuatoriana actual.
El Tratado López de Mesa–Gil Borges fue firmado en 1941 entre Colombia y Venezuela con el propósito de precisar la demarcación de su frontera y regular la navegación en los ríos compartidos. Suscrito por los cancilleres Luis López de Mesa y Esteban Gil Borges, el acuerdo consolidó jurídicamente la línea fronteriza previamente establecida y fijó mecanismos para su demarcación sobre el terreno, además de establecer normas para la navegación y el uso de los ríos fronterizos. Con ello se buscó fortalecer la cooperación bilateral y reducir posibles disputas limítrofes entre ambos países.
El Tratado Vélez Victoria fue un acuerdo firmado en 1924 entre Colombia y Panamá para normalizar las relaciones diplomáticas tras la separación de Panamá en 1903. El tratado buscaba resolver asuntos pendientes entre ambos países, incluyendo aspectos económicos y políticos derivados de la independencia panameña, así como fortalecer la cooperación bilateral. Aunque representó un intento de reconciliación, el acuerdo generó controversias internas y finalmente no entró plenamente en vigor, por lo que las relaciones se estabilizarían más tarde mediante otros arreglos diplomáticos.
El Tratado Urrutia‑Thomson fue firmado en 1921 entre Colombia y Estados Unidos para normalizar las relaciones tras la separación de Panamá en 1903. Mediante este acuerdo, Estados Unidos expresó su pesar por los acontecimientos que llevaron a la independencia panameña y se comprometió a pagar a Colombia una indemnización de 25 millones de dólares. A cambio, Colombia reconoció oficialmente la independencia de Panamá y restableció plenamente sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
Este documento ha sido citado en disputas históricas entre Colombia y Nicaragua sobre la soberanía en áreas del Mar Caribe, especialmente en relación con el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, ya que Colombia ha sostenido que dichas islas dependían administrativamente de la Nueva Granada desde la época colonial.
El Tratado Esguerra-Bárcenas fue un acuerdo firmado en 1928 entre Colombia y Nicaragua para definir su situación territorial en el Mar Caribe. Mediante este tratado, Nicaragua reconoció la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, mientras que Colombia reconoció la soberanía nicaragüense sobre la Costa de Mosquitos. Este acuerdo fue durante décadas la base jurídica de la delimitación entre ambos países, aunque posteriormente fue objeto de controversia en el proceso ante la Corte Internacional de Justicia.
La Corte confirmó la soberanía de Colombia sobre el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero redefinió la delimitación marítima otorgando a Nicaragua una amplia zona de mar que antes era considerada bajo jurisdicción colombiana. La decisión redujo significativamente el espacio marítimo controlado por Colombia en esa región y generó un fuerte debate político y jurídico en el país.
La Sentencia Suiza sobre límites entre Colombia y Venezuela fue una decisión arbitral emitida en 1922 por el Consejo Federal de Suiza para resolver desacuerdos sobre la interpretación del Laudo Arbitral Español de 1891 entre Colombia y Venezuela. La sentencia aclaró varios puntos de la frontera y estableció criterios para su demarcación definitiva sobre el terreno, contribuyendo a consolidar jurídicamente los límites entre ambos países.