Acotador
La acción en la pieza principal de una casucha de población callampa,
recientemente erradicada. Pieza, es sólo una forma de decir, en realidad se
trata de una especie de cajón, al que le faltara un costado; es una verdadera
ratonera, sórdida, agrietada.
Huinca
... Después que nos quedamos tiesos, o sea después que la gente
dice que nos morimos, despertamos en la mitad de la noche y la mitad de la
tarde.
Huinca
No te pongai complicá po, si allá no es como aquí. La mitad de la
noche y la mitad de la tarde, te da un color así como cuando el sol se mete por
entre medio de los troncos y de las ramas de los árboles y alumbra el camino.
Todo está callado y tibiecito, no se ve a nadie, ni se siente nada. Pero no te da
miedo, porque es como si por fin hubierai llegado a una parte que empezaste a
buscar desde el día en que naciste.
Eva
¿Pero que vei po?, ¿Qué?
Huinca
¡La casa po: la casa grande, la casa de todos!...
Acotador
Tiempo.
El Huinca –cualquier edad más allá de los treinta años- se remueve inquieto,
murmura cosas –en un ritmo que recuerda vagamente «La Rosa y el Clavel»-. Despierta, observa extrañado el lugar; trata de escuchar algún ruido, alguna voz: todo está en silencio.
Huinca
(Desconcertado) ¿Cómo es la cosa? (Pausa) ¡Cómo es la cosa! (Llama
visceralmente) ¡»Pata e Cumbia»! ¡»Pata e cumbia»!
Acotador
El bulto que yace en el jergón se yergue sobresaltado. Es Eva, la «Pata de
Cumbia», una prostituta coja (pie equino), ebria y enferma de soledad. Lo mira
asustada)
Eva
¿Qué pasó? ¿Quién gritó?
Huinca
Yo, no te había visto... No me acordaba... Pucha...
Eva
¿Dónde estamos? ¿Dónde estamos?
Huinca
(Mirando hacia todos lados) Ah, ya me estoy trascurriendo... Esta es la
casa de mi compadre... Pero chita la cuestión pa rara...
Eva
(Recordando súbitamente) ¡Me pegó, el Vitoco me pegó en la pierna buena!
(Echa violentamente las tapas hacia atrás –está en enagua-; se mira la pierna, se
palpa) ¡Me va quedar marcá, por culpa tuya me pegaron en la pierna sana,
desgraciado!... Me va quedar marcá... (Llora)
Huinca
(Confundido) Pucha... No llorís, Pata la...
Eva
¡No me digai Pata, infelíz!
Huinca
Perdona po... Es que no sé cómo te llamai.
Eva
¡No tenís na que saber!
Huinca
¿Y cómo te voy a decir entonces?
Eva
(Mostrándole la pierna) ¡Mira como me quedó, mira como me quedó!
(Furiosamente) ¿Por qué no te fuiste a la posta? ¡Yo no quiero na con voh, me dai
asco, a todas les dai asco! ¿Por qué no te fuiste a morir a la posta y me dejaste
tranquila?
Huinca
(Ofendido) ¿Y quién te dijo que yo quería algo contigo? Estai más destartalá que trote de vaca y te venís a mandar la parte. Yo no te dije que
fuerai a mi fiesta ni te traje p’acá, fue mi compadre el que armó todo el enredo... Yo nunca he querido tener ninguna cosa, el sol y la calle nomás, así que échate a volar altiro, no te hagai problemas.
Eva
(Sentándose al borde de la cama. Buscando los zapatos) Sabís bien que no me puedo ir: las cabras me amenazaron con acusarme al viejo de la zapatería si no me quedaba con voh; si te dejo solo no me van a dejar trabajar en la plaza.
¿Por qué me meti a mí en tus cuestiones? ¿Cuándo he tenido que ver algo con voh?
Huinca
Ya te dije que yo no sabía ninguna cosa.
Eva
(Vistiéndose) Todo el tiempo cargan conmigo, creen que porque soy enferma no tengo estómago o que no sé pensar. Yo soy decente, no soy como voh ni como ellas, por eso me tienen bronca.
Huinca
Yo no te tengo bronca, te tengo lástima por lo amargada. Pero no tengo ganas de conversar; nunca me ha gustado pelear y menos con las locas como voh, así que chao nomás. (Saca una armónica del bolsillo del pantalón)
Eva
La vieja culiá que te tiró las patas será loco, no yo. (El Huinca limpia la armónica, golpeándola contra la palma de la mano) ¿Y a quién le tenís lástima? ¿No te habís dado cuenta de que te andai deshaciendo solo? En ves de pedirle una
receta para la cirrosis al doctor deberiai pedirle algún remedio pa’ los gusanos.
Eva
(Despectiva) Mire que si va a comparar conmigo el mugriento... (El Huinca toca
la armónica mirando para otro lado) ¿Por qué me hiciste emborracharme? ¿Por
qué te metiste conmigo, te había tomado en cuenta yo alguna vez? ¡Contéstame
po! (Dolorida) Yo no quería tomar... No quería volver a emborracharme nunca
más...