Martina
Buenos días, Doctor. Pase, pase, pase usted adelante. (Entra un joven médico vestido de blanco impecable con un pequeño maletín en la mano).
Médico
¿Y el niño cómo está? (Sonrie)
Martina
Muy bien, Doctor. Bañadito y perfumado. Está jugandito pero puede ser que se haya dormido. Pase, pase. La señora lo espera. (El médico se dirige al interior. Supuestamente es de confianza y conoce bien la habitación de Doña Ana. Martina cierra la puerta y pretende seguir al médico, pero antes de desaparecer, suena nuevamente el timbre de la calle. Martina se detiene y el médico penetra solo).
Martina
(Regresa y abre nuevamente la puerta. Entra Merceditas. Martina siempre jovial y de buen humor) ¡Hola, Merceditas! Pasá adelante.
Merceditas
¿Cómo está Doña Ana?
Martina
Sin novedad. Todo está bien. Ahorita está con el médico, pero es visita de rutina.
Martina
Pero mujer... ¡Ya te dije, todo está bien! Si lo único malo es que a veces te lo cuento solo a vos, no le entiendo nada a ese señor del Brasil. ¡Habla tan raro! Como si estuviera comiendo una papa caliente. (Ríen). Y ahora contame, ¿qué se dice por lo bajo?
Merceditas
Bueno, ya platicamos el escándalo que produjo el matrimonio. Como nadie lo esperaba, fue un tremendo bombazo y más que Doña Ana tuvo el niño tan antes de tiempo. La cuenta del embarazo se la hicieron más de cien veces y le mentaron como diez nombres de fulanos y menganos.
Martina
Yo también tuve mis dudas, como nunca eché de ver nada, pero después me convencí de que eran puras envidias y chismes. Nadie esperaba verla casada y honrada. ¿Te fijás cómo es la gente? Si no te casás: cotorra, vistesantos, niña vieja y qué se yo. Si tenés un hijo antes de casarte: puta, interesada, hasta hechizos hablan. Pero en el caso de doña Ana se han dado con la piedra en los dientes.
Merceditas
Sí, niña. ¿Sabés que una de las Garcías acaba de tener aborto?
Martina
¡No me digás! Hasta ahora lo oigo.
Merceditas
Y es más, está sacando pasaporte para irse a vivir a Estados Unidos.
Martina
¡Pobres extranjero! Estas chicas bien poniéndole más cuernos que... (No termina la frase porque en ese momento sale el médico. Se dirige a Martina y le dice:)
Médico
Todo bien, Martina. Haga siempre como le he explicado. Regresaré el viernes; si hay alguna novedad, me llama.
Martina
(Con zalamería) ¡Claro, Doctor! Si yo vivo pendiente de todo, hasta del pipí del niño. (El médico sonríe y responde)
Médico
Con la señora, le dejé una recetas para que se las den en la farmacia. (Se despide).
Martina
(Cuando quedan solas, Martina continúa) Imaginate, antes comprando vinos, arenques, wiskies y ahora leche en polvo, gotitas para esto, gotitas para allá, talquitos y además recibiendo regalos... Regalos, además, para la señora y regalitos para el niño. ¡Ay, mundo, mundo cara panda, si se compone bien, no anda!
Merceditas
No me has dejado contarte las cosas de mi casa.
Merceditas
La mayor de las señoritas parece que ya tiene novio en serio.
Martina
¡No me digás! ¿La Chila? (Suena el timbre de la calle. Martina abre y aparecen las dos hermanitas Rodríguez. Susto y asombro de Merceditas. Después del riguroso "Bueno días" a Martina, la hermana mayor le entrega un regalo)