1
chivo Espanto
2
El Nahual
3
señor de los animales
4
Aluxes, Chaneques y guajes
5
Waay Pop
6
Estrella Fugaz
7
El diablooo
8
Serpiente tsukan
9
Bolas de fuego
10
Gran serpiente de poder.
Explicación
Antídoto:
Destruir las partes de cuerpo que el brujo deja en casa
cuando se transforma.
waay chivo
Antídoto:
Quemar las partes del cuerpo que el brujo deja atrás
cuando se transforma
Domicilio:
Cuevas profundas en las montañas, cerca de bosques y selvas.
Antídoto:
Encender fuego a su larga cabellera. Bailar desnudo o en círculo.
Meterse al agua o hacerse acompañar de un perro.
sinsimito
Domicilio:
Cualquier lugar escondido de las selvas y bosques, pero suelen rondar las milpas y las ruinas prehispánicas.
Antídoto:
Darles ofrendas constantemente, usar la ropa al revés y portar amuletos como
ojos de venado, collares de nueces y piedras de río.
Domicilio:
Montes, campos y praderas. Se le ha visto en Maxcanú,
en Yaxcabá y cerca del cenote sagrado de Chichen Itzá.
Misión:
Ser exterminador, cazador aéreo, secuestrador y devorador de seres
humanos vivos. Es un farsante experto, contrabandista de sustancias tóxicas
y vendedor de esclavos.
Antídoto:
Atraparlo en pleno vuelo y quemarlo en una hoguera.
Apodos: Estrella fugaz. Flecha de Huitzilopochtli. Caballo de Tláloc. Culebra de la
Vía Láctea.
Parentela:
Hija de Quetzalcóatl, la “Serpiente emplumada” de los nahuas; hermana
de Coo Dzahui, también llamada “Nueve viento” o “Serpiente de la lluvia
y el huracán” por los mixtecos; sobrina de Kukulkán, la serpiente sagrada
de los mayas; prima de Xiuhcóatl, la “Serpiente de fuego” de los aztecas,
y sobrina de otras muchas serpientes divinas de Mesoamérica.
Sexo: Femenino.
Edad: Más de quinientos años.
Domicilio:
Regiones montañosas.
Señas particulares:
Tiene cuerpo de langosta y cabeza de serpiente, pero emplumada; sus
cuatro patas terminan en garras; su cola tiene forma de una mecha, que
al incendiarse le provee de propulsión ígnea. Es astuta, fulminante y
versátil. Se alimenta de los deseos y ambiciones de los hombres.
Misión:
Ser mensajera entre el cielo, el mar y la tierra. Ser nahual y asistente
de los dioses, buscadora de tesoros y dispensadora de dones. Tienen
el poder de transformarse en estrella fugaz, de bucear en el mar y de
incendiar a quien la mire.
Antídoto:
Usar gruesos lentes de sol, incluso en las noches.
Sexo:
Masculino.
Domicilio:
El inframundo, pero suele rondar el desierto de Wirikuta durante la luna
nueva y se aparece en las alucinaciones producidas por el hongo del
peyote.
Señas particulares:
Tiene cuerpo humano, pero a veces es un simple esqueleto o adquiere
la figura de un lobo. Es de color negro con rayas blancas y siempre está
manchado de sangre. Tiene la cara pintarrajeada como una máscara,
con puntos blancos asquerosos. Posee alas de zopilote o de murciélago.
Lleva cuernos en la cabeza, como un diablo, y el pelo muy desordenado.
El borde de sus orejas es como una sierra. Tiene saltada la bola del ojo.
Su corazón es un perico. De su cintura cuelgan huesos de cadáveres
que producen un escalofriante ruido de maracas. Es extremadamente
sucio y pestilente, pues se alimenta de carne humana putrefacta. Odia el
agua y por eso nunca la bebe ni se baña. Es malévolo, voraz, envidioso,
meticuloso e hipócrita. Sus mascotas son esqueletos vivientes de
animales, y vive rodeado de los “pájaros de la muerte”.
Misión:
Gobernar el inframundo. Ser caníbal y carroñero, chupa huesos, limpia
cadáveres y raptor de almas. Tiene el poder de provocar demencia y de
usar como arma los “cinco grandes fuegos”, alimentados con sangre de
sus víctimas.
Antídoto:
Quemarlo para que se convierta en agua o correr a refugiarse en el
pantano sagrado, lejos del desierto
Apodos:
Serpiente con crines. Culebra voladora. Caballo del Señor de la lluvia.
Serpiente chupadora de las grutas.
Parentela:
Nieta de Pitón, la antigua serpiente de la mitología griega; hija de la
serpiente sagrada Kukulkán, y de Chaak, Dios del agua y la lluvia; tambien
hermana de la serpiente Chayilkán, que chupa la leche de los pechos de las
madres cuando están amamantando, mientras introduce la punta de su cola
en la boca del niño para adormecerlo.
Sexo:
Femenino.
Edad:
Quince siglos.
Domicilio:
Grutas, cenotes y pozos de Yucatán, pero se muda al mar cuando envejece.
Señas particulares:
Su cuerpo es enorme y tan grueso como un tronco. Es de color verde con
puntos negros. Tiene una gran cabeza con crines, ojos de caballo y alas de
murciélago gigantes. Su aliento es caliente y poderoso. Cuando surca el cielo
desprende un fulgor rojizo. Tiene muy mal carácter. Es rebelde y huidiza
como el aire, de modo que muy pocos tienen la capacidad perceptiva o
espiritual para verla.
Misión:
Custodiar las aguas de los cenotes y pozos, así como los tesoros ocultos
en las cuevas. Tiene el poder de una gran aspiradora, con el que chupa a
todas las presas voladoras que se acercan a su cueva. Causa parálisis en
las piernas, altas fiebres e incluso la muerte a quienes tienen la desgracia
de encontrarse con ella. No sólo tiene el poder de cambiar de piel como
todas las serpientes, sino de transformarse y resucitar. Así que nada puede
aniquilarla: es inmortal.
Antídoto:
Hacerse guaje cuando se le vislumbra, y correr con toda
el alma lejos de su presencia.
Parentela:
Descendientes de la maga azteca Mometzcopinqui y del mago Tlacatecólotl;
ahijadas del dios Tezcatlipoca y primas de todas las brujas que han existido,
tanto en América como en Europa.
Sexo:
Femenino.
Edad:
Cinco siglos, pero apenas desde el siglo xx han sido vistas como “Bolas de
fuego”.
Domicilio:
Surcan el cielo, saltan de cerro en cerro y acechan sobre los tejados en
muchas zonas del país.
Señas particulares:
En su forma original son mujeres (jóvenes y hermosas, o ancianas y
horribles), pero se aparecen como inmensas aves negras o como bolas
de lumbre que caen del cielo, igual que los meteoritos. Tienen patas de
guajolote, pico puntiagudo y una lengua larguísima para chupar la sangre de
los recién nacidos. Sus ojos son rojos y llameantes. Poseen corazón de agua.
Son farsantes, pues tienen doble personalidad. Son fogosas, exhibicionistas,
escurridizas y vengativas.
Misión:
Actuar como asistentes personales del Diablo, secuestrando almas para el
infierno y engañando a los hombres. Tienen el poder de metamorfosearse
en ave, bola de fuego o bellísima mujer, así como de hacer maleficios y de
colarse por cualquier sitio como el humo.
Antídoto:
Colocar en casa crucifijos, palanganas de agua, espejos y objetos al
revés. Quemar las partes del cuerpo que se quitaron para transformarse.
Lazarlas cuando son “Bolas de fuego”. O conjurarlas, rezando con palabras
pronunciadas de atrás para adelante
Parentela:
Hija de la “Diosa serpiente flor de siete cabezas” (de la cultura chatina);
ahijada del Dios del viento negro y del Dios de la lluvia; nieta de la
antiquísima “Hidra”; prima de la “Serpiente de siete cabezas” de los yaquis,
de la “Serpiente nocturna” de los coras y de las “Serpientes con cuernos”
de los huaves y los tzoltziles. Hermana melliza del heroico y sagrado Rey
Kondoy.
Sexo:
Femenino
Edad:
Más de quinientos años.
Domicilio:
Cuevas, zanjas, túneles subterráneos y cauce de los ríos; ya vieja, se muda
al mar. Permanece petrificada en Coatlán, pero se le ha visto en Oaxaca,
Morelos y San Luis Potosí.
Señas particulares:
Nació de un huevo de la Serpiente Madre. Es una culebra de enorme
tamaño con cuernos. Es de color negro cuando joven, y rojo cuando
madura. Posee siete largos cuellos, con sus respectivas cabezas, y una cola
puntiaguda como cuchillo. A veces aparece con patas de cocodrilo, garras
y trompa. Es perezosa, glotona, agresiva, feroz, asesina, devastadora e
impredecible.
Misión:
Ocasionar temblores y derrumbes, construir barrancos y cuidar tesoros
marinos. Tiene el poder de dominar las aguas, transformarse en huracán y
causar inundaciones, naufragios y ahogamientos.
Antídoto:
Pedir clemencia a las divinidades que la protegen: El Señor de la Lluvia y El
Señor del Viento Negro. Cortarle cada una de sus siete cabezas, lo cual sólo
puede lograrse si se poseen poderes sobrenaturales. Hacer que coma mucho
para que se amodorre y pierda su agilidad por un tiempo.
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