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Persona y Sociedad. La Iglesia. 2aP

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La Comunidad Humana: La Persona y la Sociedad. La obra de la Iglesia Católica.

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Persona y Sociedad. La Iglesia. 2aPOnline version

La Comunidad Humana: La Persona y la Sociedad. La obra de la Iglesia Católica.

by Alejandro Araujo
1

La Persona y la Sociedad. La Iglesia (2a ParteA).

Estamos, pues, llenos de buen ánimo y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor. Por eso, bien en nuestro cuerpo, bien fuera de él, nos afanamos por agradarle. Porque es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal. 14 Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Cor 5, 8-10, 14-15).

Con relación a la educación básica y la formación de artesanos y técnicos la Iglesia Católica también tiene, sin  duda alguna, miembros que han sido excelentes educadores y notables formadores, tales como:

San José de Calasanz (1557-1648) fundador de la Congregación Paulina Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías; el nombre de paulina se tomó del papa Paulo V, quien aprobó la congregación; el papa Gregorio XV elevó la congregación al grado de orden religiosa en el año 1621 con el nombre de "Escolapios. (https://es.wikipedia.org/wiki/Escolapios).

San Juan Bautista de la Salle (1651-1719), fue un sacerdote, teólogo y pedagogo francés, que consagró su vida a la educación y a la formación de maestros. Fundó la Sociedad de las Escuelas Cristianas (Actualmente: Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas).

San Ignacio de Loyola (1491-1556). Fundador de la orden de la Compañía de Jesús (Jesuitas), al servicio de la propagación de la fe católica, amenazada en Europa por la Reforma protestante de Lutero, fue impulsor de la Contra-reforma  junto con Santa Teresa. La labor apostólica y educativa de la Compañía de Jesús es notable en todo el mundo, siempre para la Mayor Gloria de Dios.

San Juan Bosco, llamado Giovanni Melchiorre Bosco, más conocido como Don Bosco (1815 - 1888), fue un sacerdote, educador y escritor italiano del siglo XIX. Fundó la Congregación Salesiana, y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Promovió la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más necesitada, especialmente en Europa y América Latina.

2

La Comunidad Humana: La Persona y la Sociedad (2a ParteB).

La persona es y debe ser principio, sujeto y fin de todas las instituciones sociales. Algunas sociedades, como la familia y la comunidad civil, son necesarias para la persona. También son útiles otras asociaciones, tanto dentro de las comunidades políticas como a nivel internacional, en el respeto del principio de subsidiaridad. (CCIC 402).

Toda sociedad humana tiene necesidad de una autoridad legítima, que asegure el orden y contribuya a la realización del bien común. Esta autoridad tiene su propio fundamento en la naturaleza humana, porque corresponde al orden establecido por Dios. (CCIC 405).

La autoridad se ejerce de manera legítima cuando procura el bien común, y para conseguirlo utiliza medios moralmente lícitos. (CCIC 406).

Por bien común se entiende el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible, a los grupos y a cada uno de sus miembros, el logro de la propia perfección. (CCIC 407).

Las leyes injustas y las medidas contrarias al orden moral no obligan en conciencia.

El bien común supone: el respeto y la promoción de los derechos fundamentales de la persona, el desarrollo de los bienes espirituales y temporales de la persona y la sociedad, y la paz y la seguridad de todos. (CCIC 408).

La solidaridad, que emana de la fraternidad humana y cristiana, se expresa ante todo en la justa distribución de bienes, en la equitativa remuneración del trabajo y en el esfuerzo en favor de un orden social más justo. La virtud de la solidaridad se realiza también en la comunicación de los bienes espirituales de la fe, aún más importantes que los materiales. (CCIC 414).

La Ley antigua constituye la primera etapa de la Ley revelada. Expresa muchas verdades naturalmente accesibles a la razón, que se encuentran afirmadas y convalidadas en las Alianzas de la salvación. Sus prescripciones morales, recogidas en los Mandamientos del Decálogo, ponen la base de la vocación del hombre, prohíben lo que es contrario al amor de Dios y del prójimo e indican lo que les es esencial. (CCIC 418).

3

La Comunidad Humana: La Persona y la Sociedad (2a ParteC).

La nueva Ley o Ley evangélica, proclamada y realizada por Cristo, es la plenitud y el cumplimiento de la ley divina, natural y revelada. Se resume en el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, y de amarnos como Cristo nos ha amado. Es también una realidad grabada en el interior del hombre: la gracia del Espíritu Santo, que hace posible tal amor. Es «la ley de la libertad» (St 1, 25), porque lleva a actuar espontáneamente bajo el impulso de la caridad. (CCIC 420).

La justificación es la obra más excelente del amor de Dios. Es la acción misericordiosa y gratuita de Dios, que borra nuestros pecados, y nos hace justos y santos en todo nuestro ser. Somos justificados por medio de la gracia del Espíritu Santo, que la Pasión de Cristo nos ha merecido y se nos ha dado en el Bautismo. (CCIC 422).

Todos los fieles estamos llamados a la santidad cristiana. Ésta es plenitud de la vida cristiana y perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad. (CCIC 428).

La Iglesia es la comunidad donde el cristiano acoge la Palabra de Dios y las enseñanzas de la «Ley de Cristo» (Ga 6, 2); recibe la gracia de los sacramentos; aprende del ejemplo de santidad de la Virgen María y de los santos. (CCIC 429).

El Magisterio de la Iglesia interviene en el campo moral, porque es su misión predicar la fe que hay que creer y practicar en la vida cotidiana. (CCIC 430).

Los preceptos de la Iglesia tienen por finalidad garantizar que los fieles cumplan con lo mínimo indispensable en relación al espíritu de oración, a la vida sacramental, al esfuerzo moral y al crecimiento en el amor a Dios y al prójimo. (CCIC 431).

Los preceptos de la Iglesia son cinco: Participar en la Misa todos los domingos y fiestas de guardar, y no realizar trabajos que impidan la santificación de estos días. Confesar los propios pecados, mediante el sacramento de la Reconciliación al menos una vez al año. Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua. Abstenerse de comer carne y observar el ayuno en los días establecidos por la Iglesia. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, cada uno según sus posibilidades. (CCIC 432).

4

Labores de los sacerdotes diocesanos en sus parroquias.

5

La Persona y las Instituciones Sociales.

6

Nº 402 ¿Qué relación existe entre persona y sociedad?

7

El Bien Común.

8

La Doctrina Social de la Iglesia Católica.

9

Nº 411 ¿Cómo asegura la sociedad la justicia social?

10

El Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.

11

La única forma de evangelizar.

12

La Justificación que se alcanza por la Pasión de Cristo.

13

Nº 414 ¿Cómo se expresa la solidaridad humana?