Video con tips de cuidados básicos con los accesos venosos periféricos
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Los accesos venosos se clasifican en
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El sitio de elección de preferencia para la canalización de un acceso venoso periférico es
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Para obtener un acceso venoso periférico en adultos, utilizaría un catéter de
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¿Cuáles de las siguientes son medidas adecuadas para prevenir infecciones durante el procedimiento de venopunción?
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En relación con el mantenimiento aséptico del catéter venoso periférico y su retiro oportuno, ¿cuál de las siguientes acciones es correcta?
Explicación
Los accesos vasculares incluyen vías arteriales, venosas e intraóseas.
Los accesos arteriales se utilizan principalmente para la monitorización hemodinámica y la toma de muestras sanguíneas (como gases arteriales), más que para la administración de medicamentos.
Los accesos intraóseos son una alternativa de acceso rápido en situaciones de emergencia, especialmente cuando no es posible canalizar una vía venosa, ya que permiten la administración de líquidos y fármacos a través de la médula ósea.
Por su parte, los accesos venosos se clasifican en periféricos y centrales. Los periféricos son los más utilizados en la práctica clínica para la administración de medicamentos, líquidos y hemoderivados.
Los accesos venosos centrales incluyen dispositivos como el catéter venoso central (CVC) y el catéter central de inserción periférica (PICC), los cuales se emplean en tratamientos prolongados, administración de medicamentos irritantes o monitorización más avanzada.
El antebrazo es el sitio de elección para la canalización venosa periférica, ya que ofrece venas de buen calibre, menor movilidad y mayor comodidad para el paciente, lo que disminuye el riesgo de complicaciones.
Se deben evitar los miembros inferiores, especialmente en adultos, debido a que presentan mayor riesgo de infección, trombosis y flebitis, además de una circulación más lenta, lo que puede afectar la absorción de medicamentos y favorecer complicaciones.
El dorso de la mano puede utilizarse, pero suele ser más doloroso y con venas más frágiles. Por su parte, el pliegue antecubital no es el sitio ideal para permanencia del catéter, ya que el movimiento constante de la articulación aumenta el riesgo de desplazamiento, infiltración o extravasación.
En adultos, el calibre más utilizado para un acceso venoso periférico es 18 a 20 G, ya que equilibra flujo, seguridad y facilidad de inserción, permitiendo administrar la mayoría de líquidos y medicamentos sin generar trauma excesivo.
Los calibres 22–24 G se emplean en pacientes con venas frágiles, delgadas o de difícil acceso, como adultos mayores o pacientes crónicos, aunque limitan la velocidad de infusión.
En pacientes pediátricos, especialmente niños pequeños, se prefieren 22–24 G por el menor tamaño de sus venas y el riesgo de lesión vascular. En ellos, la prioridad es preservar la vena y reducir el dolor.
Los calibres 14–16 G se reservan para urgencias (shock, trauma), donde se requiere infusión rápida de grandes volúmenes de líquidos o hemoderivados.
La elección del calibre debe basarse en la edad, estado del paciente, tipo de terapia a administrar y características de la vena, utilizando siempre el menor calibre que garantice cumplir el objetivo terapéutico y seguro.
La prevención de infecciones durante la venopunción depende del cumplimiento estricto de las medidas de bioseguridad.
El lavado de manos reduce la transmisión de microorganismos; la antisepsia con clorhexidina alcohólica elimina la flora transitoria de la piel; permitir el tiempo de secado es fundamental para la efectividad del antiséptico; y no tocar el sitio posterior a la antisepsia de la piel evita la recontaminación.
Adicionalmente, se recomienda el uso de guantes limpios, la selección adecuada del sitio de punción, evitar múltiples intentos innecesarios y garantizar el uso de material estéril o de un solo uso.
Asimismo, es importante fijar adecuadamente el catéter y realizar una vigilancia continua del sitio de inserción, para identificar signos tempranos de infección como enrojecimiento, dolor o secreción.
El mantenimiento del catéter venoso periférico debe realizarse bajo técnica aséptica estricta, con el objetivo de prevenir infecciones y complicaciones.
Antes de cualquier manipulación, se debe realizar higiene de manos y usar guantes limpios. Toda conexión o desconexión debe hacerse evitando la contaminación de los puertos, los cuales deben desinfectarse previamente con solución antiséptica (alcohol al 70% o clorhexidina) y permitir su secado.
Es fundamental mantener el sistema cerrado y seguro, evitando desconexiones innecesarias. Además, se debe verificar que el catéter esté bien fijado y con un apósito limpio, seco e íntegro.
Se debe realizar vigilancia continua del sitio de inserción, observando signos como enrojecimiento, dolor, calor, edema o secreción. Ante estos hallazgos, el catéter debe ser retirado.
Asimismo, se recomienda rotular el acceso (fecha de inserción) y evaluar diariamente su necesidad, retirándolo cuando deje de ser indispensable.
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