Viviendo los valoresOnline version Este cuento esta diseñado para los niños puedan identificar los valores que se ven desde casa y también los puedan aplicar. Principalmente se trabajara el valor del respeto que es mas esencial a trabajar con los niños, partiendo de vivencias de su día a día. by Yohana Diaz 1 Viviendo los valores 2 CUENTO VALOR EL RESPETO 3 Las conejitas que no sabían respetar Había una vez un conejo que se llamaba Carlos. Él vivía en lo más alto de una montaña con sus nietas Sofia y Valentina. Carlos era un conejo bueno y muy respetuoso con todos los animales de la montaña y por ello lo apreciaban mucho. Pero sus nietas eran diferentes: no sabían lo que era el respeto a los demás. Carlos siempre pedía disculpas por lo que ellas hacían. Cada vez que ellas salían a pasear, Sofía se burlaba: 'Pero mira que fea está esa oveja. Y mira la nariz del toro'. 'Sí, mira que feos son', respondía Valentina delante de los otros animalitos. Y así se la pasaban molestando a los demás, todos los días. 4 Viviendo los valores 5 Las conejitas que no sabían respetar Un día, cansado el abuelo de la mala conducta de sus nietas (que por más que les enseñaba, no se corregían), se le ocurrió algo para hacerlas entender y les dijo: 'Vamos a practicar un juego en donde cada una tendrá un cuaderno. En él escribirán la palabra disculpas, cada vez que le falten el respeto a alguien. Ganará la que escriba menos esa palabra'. 6 Las conejitas que no sabían respetar 'Está bien abuelo, juguemos', respondieron al mismo tiempo. Cuando Sofía le faltaba el respeto a alguien, Valentina le hacía acordar del juego y hacía que escriba en su cuaderno la palabra disculpas (porque así Sofía tendría más palabras y perdería el juego). De igual forma Valentina le hacía acordar a Serafina cuando le faltaba el respeto a alguien. Pasaron los días y hartas de escribir, las dos se pusieron a conversar: '¿no sería mejor que ya no le faltemos el respeto a la gente? Así ya no sería necesario pedir disculpas'. 7 Las conejitas que no sabían respetar Llegó el momento en que Carlos tuvo que felicitar a ambas porque ya no tenían quejas de los vecinos. Les pidió a las conejitas que borraran poco a poco todo lo escrito hasta que sus cuadernos quedaran como nuevos. Las conejitas se sintieron muy tristes porque vieron que era imposible que las hojas del cuaderno quedaran como antes. Se lo contaron al abuelo y él les dijo: 'Del mismo modo queda el corazón de una persona a la que le faltamos el respeto. Queda marcado y por más que pidamos disculpas, las huellas no se borran por completo. Por eso recuerden debemos respetar a los demás así como nos gustaría que nos respeten a nosotros'. 8 Las conejitas que no sabían respetar 9 Las conejitas que no sabían respetar 10 Las conejitas que no sabían respetar