“En
el principio Dios creó el cielo y la tierra” (Gn 1,1). La creación es el
fundamento de todos los designios salvíficos de Dios; manifiesta su amor
omnipotente y lleno de sabiduría; es el primer paso hacia la Alianza del Dios
único con su pueblo; es el comienzo de la historia de la salvación, que culmina
en Cristo; es la primera respuesta a los interrogantes fundamentales sobre
nuestro origen y nuestro fin. (cf 51 CCIC).
"En
el principio existía el Verbo [...] y el Verbo era Dios [...] Todo fue hecho
por él y sin él nada ha sido hecho" (Jn 1,1-3). El Nuevo Testamento revela que Dios creó todo por el
Verbo Eterno, su Hijo amado. "En él fueron creadas todas las cosas, en los
cielos y en la tierra [...] todo fue creado por él y para él, él existe con
anterioridad a todo y todo tiene en él su consistencia" (Col 1, 16-17). La fe de la Iglesia
afirma también la acción creadora del Espíritu Santo: él es el "dador de
vida" (Símbolo
Niceno-Constantinopolitano). (CIC 291).
El
mundo ha sido creado para gloria de Dios, el cual ha querido manifestar y
comunicar su bondad, verdad y belleza. El fin último de la Creación es que
Dios, en Cristo, pueda ser «todo en todos» (1 Co 15, 28), para gloria suya y
para nuestra felicidad. (CCIC 53).
“Dios
ha creado el universo libremente con sabiduría y amor. El mundo no es el fruto
de una necesidad, de un destino ciego o del azar. Dios crea «de la nada» (Concilio de
Letrán IV: DS 800; Concilio Vaticano I: ibíd.,
3025) un mundo ordenado y bueno, […] llevándolo a su realización, por
medio de su Hijo y del Espíritu Santo.” (CCIC 54).
La fe en la
creación "de la nada" está atestiguada en la Escritura como una
verdad llena de promesa y de esperanza. Así la madre de los siete hijos
macabeos los alienta al martirio: «Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la
tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo
hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia.» (2M 7,28) (CIC 297).
"Porque tú has creado todas las cosas; por tu voluntad lo que no existía fue creado" (Ap 4,11). "¡Cuán numerosas son tus obras, Señor! Todas las has hecho con sabiduría" (Sal 104,24). "Bueno es el Señor para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras" (Sal 145,9).