New game
Download
Get Academic Plan
Share game
Integrate it into your platform

You can integrate the game into an LMS compatible with LTI 1.1 or LTI 1.3 such as Canvas, Moodle, or Blackboard. This way, the scores will be automatically saved into the platform’s gradebook.
Download
You have exceeded the maximum number of games you can integrate into Google Classroom with your current Plan.

To integrate as many games as you want in Google Classroom, you need an Academic Plan or a Commercial Plan.

You have exceeded the maximum number of games you can integrate into Microsoft Teams with your current Plan.

To integrate as many games as you want in Microsoft Teams, you need an Academic Plan or a Commercial Plan.

Downloading games is an exclusive feature for users with an Academic Plan or a Commercial Plan.

Get your Academic Plan or your Commercial Plan now and start integrating your games into your LMS, website or blog.

If you wish, you can download a demo game here and test its integration:

Greimas (1966). Reflexiones acerca de los modelos actanciales (fragmento

Slideshow

(3)
Played 17 %Accuracy 93 Average time 25:48

About this activity

Greimas, A. (1966) Reflexiones acerca de los modelos actanciales, en Semántica estructural, 265-293

Created by

Mexico

Download the paper version to play

Make your own free game from our game creator
Compete against your friends to see who gets the best score in this game

Top Games

%
Anonymous
Anonymous
%
%
%
You have exceeded the maximum number of games you can print with your current Plan.

To print as many games as you want, you need an Academic Plan or a Commercial Plan.

Print your game
Greimas (1966). Reflexiones acerca de los modelos actanciales (fragmento
 

Greimas (1966). Reflexiones acerca de los modelos actanciales (fragmentoOnline version

Greimas, A. (1966) Reflexiones acerca de los modelos actanciales, en Semántica estructural, 265-293

by MELINA DESIREE MURILLO GONZALEZ
1

Título

Reflexiones acerca de los modelos actanciales

Algirdas Greimas

1966

en Semántica estructural, 265-293

2

Página 263

I. DOS NIVELES DE DESCRIPCIÓN


Cuando un mitólogo, Georges Dumézil por ejemplo, se propone describir una población divina analizando uno a uno a todos sus representantes, el procedimiento que utiliza sigue dos caminos diferentes:


1. Tras elegir un dios cualquiera, Dumézil constituye, con la ayuda de todos los textos sagrados, mitológicos, folklóricos, etc., un corpus de proposiciones en las cuales el dios en cuestión entra, como actante. A partir del inventario de los mensajes funcionales, las reducciones sucesivas, seguidas de homologación, le permiten constituir aquello que cabe designar la esfera de actividad del dios.


2. Una vez constituido un corpus paralelo, que contenga la totalidad de las cualificaciones de ese dios tales cviales puede hallárselas en forma de sobrenombres, epítetos estereotipados, atributos divinos, o bien en sintagmas en expansión que comporten consideraciones de carácter teológico, su análisis permite establecer la

fisonomía moral del dios considerado.


Se derivan de esto dos posibles definiciones del mismo dios: la primera, aunque partiendo del principio de que un dios se reconoce por lo que hace, pero considerando su actividad como mítica,

3

Página 264

lo inscribe como uno de los actantes de un universo ideológico; la segunda lo sitúa como uno de los actantes con ayuda de los cuales se conceptualiza una axiología colectiva.


Las cosas no suceden de manera diferente en la tierra: así, cuando, por ejemplo, tras haber elegido, para su descripción del universo racineano, el análisis funcional, R. Barthes afirma que la tragedia racineana no es psicológica, no puede por menos de disgustar a los partidarios de las explicaciones cualificativas tradicionales.

4

Página 264

Hemos visto que a este nivel de descripción los dos análisis predicativos — el funcional y el cualificativo— , lejos de ser contradictorios, podían, por el contrario, en ciertas condiciones, ser considerados como complementarios, y sus resultados como convertibles del uno al otro modelo: el dios podía obrar conforme a su propia moral; sus comportamientos iterativos, considerados típicos, podían serle integrados como otras tantas cualidades. El problema de la disjunción de los procedimientos descriptivos no se plantea sino más tarde, cuando, estando ya instituidos tales actantes, es decir, investidos de contenidos, hay que intentar la descripción del microuniverso en el interior del cual aquéllos existen u obran. Esta nueva descripción, situada a un nivel superior, no será posible más que si disponemos, para emprenderla, por lo menos de un cierto número de hipótesis concernientes a su objetivo. Pero, para elaborarlas, hay que tratar de responder primeramente a dos tipos de cuestiones: d) ¿cuáles son las relaciones recíprocas y el modo de existencia en común de los actantes de un microuniverso? b) ¿cuál es el sentido, muy general, de la actividad que atribuimos a los actantes? ¿en qué consiste esta "actividad”, y, si es transformadora, cuál es el cuadro estructural de esas transformaciones?


Vamos a tratar de responder primeramente a la primera de estas preguntas.

5

Página 265

II. LOS ACTANTES EN LINGÜISTICA


Hemos dicho ya que nos ha sorprendido una observación de Tesniere — a la que probablemente sólo atribuía un valor didáctico— en la que compara el enunciado elemental a un espectáculo. Si recordamos que las funciones, según la sintaxis tradicional, no son más que papeles representados por las palabras — el sujeto es en ella “alguien que hace la acción” ; el objeto "alguien que sufre la acción”, etc.— , la proposición, en una tal concepción, no es en efecto más que un espectáculo que se da a sí mismo el homo loquens. El espectáculo tiene, sin embargo, esto de particular: qu es permanente: el contenido de las acciones cambia durante todo el tiempo, los actores varían, pero el enunciado-espectáculo permanece siempre el mismo, pues su permanencia está garantizada por la distribución única de los papeles.

6

Página 265

Esta permanencia de la distribución de un reducido número de papeles, como decíamos, no puede ser fortuita: hemos visto que el número de actantes estaba determinado por las condiciones apriorísticas de la percepción de la significación. En cuanto a la naturaleza de los papeles distribuidos, nos ha parecido más difícil el pronunciarnos: hemos creído indispensable al menos corregir la formulación ternaria, coja, substituyéndola p>or dos categorías actanciales, en forma de oposiciones:

sujeto vs actante,

destinador vs destinatario.


A partir de aquí, hemos podido intentar la extrapolación siguiente: puesto que el discurso “natural” no puede ni aumentar el número de actantes ni ampliar la captación sintáctica de la significación más allá de la frase, debe suceder lo mismo en el interior de todo microuniverso; o más bien al contrario: el microuniverso

7

Página 266

semántico no puede ser definido como universo, es decir, como un todo de significación, más que en la medida en que puede surgir en todo momento ante nosotros como un espectáculo simple, como una estructura actancial.


Dos retoques de orden práctico han sido necesarios a continuación para ajustar este modelo actancial, tomado de la sintaxis, a su nuevo estatuto semántico y a las nuevas dimensiones del microuniverso: considerar, por una parte, la reducción de los actantes sintácticos a su estatuto semántico (María, ya reciba la carta, ya se le envíe, es siempre “destinatario"); y reunir, por otra parte, toda» las funciones manifestadas en un corpus y atribuidas, sea cual fuere su dispersión, a un solo actante semántico, a fin de que cada actante manifestado posea, detrás de sí, su propio investimiento semántico y de que podamos decir que el conjunto de los actantes reconocidos, sean cuales fueren las relaciones entre ellos, son representativos de la manifestación entera.

8

Página 266

He aquí hasta dónde se llega con la hipótesis de un modelo actancial considerado como uno de los principios posibles de la organización del universo semántico, demasiado considerable para ser captado en su totalidad, en microuniversos accesibles al hombre. Sería ahora necesario que las descripciones concretas de los dominios delimitados, o, por lo menos, de las observaciones de carácter general que, sin apoyarse en análisis precisos, llevaran sin embargo a conjuntos significantes vastos y diversos, vinieran a confirmar estas extrapolaciones lingüísticas, aportando al mismo tiempo informaciones acerca de la significación y acerca de las posibles articulaciones de las categorías actanciales.


III. LOS ACTANTES DEL CUENTO POPULAR RUSO


Una primera confirmación de esta hipótesis ha sido aportada en nuestra opinión por V. Propp, en su Morphologie du conte populaire russe,

9

Página 267

cuya traducción americana, relativamente reciente, es conocida sólo desde hace poco en Francia. Tras haber definido el cuento popular como un desarrollo, en la línea temporal, de sus 31 funciones, Propp se plantea la cuestión de los actantes, o de los dramatis personae, como él los llama. Su concepción de los actantes es funcional: los personajes se definen, según él, por las “esferas de acción" en las cuales participan, estando constituidas estas esferas por los haces de funciones que les son atribuidas. La invariancía que podemos observar comparando todos los contextos-ocurrencia del corpus es la de las esferas de acción que son atribuidas a los personajes (a los que nosotros preferimos llamar actores), variables de uno a otro cuento. Ilustrando esto con la ayuda de un esquema simple (véase más abajo), .vemos que, si definimos las funciones F1, F2 y F3 como constituyentes de la esfera de actividad de un cierto actante A1, la iavariancia de esta esfera de actividad de un cuento al otro permite considerar a los actores a1, a2 y a3 como expresiones ocurrenciales de uno solo y el mismo actante A1, definido por la misma esfera de actividad.

10

Página 267

De donde deriva que, si los actores pueden ser instituidos en el interior de un cuento ocurrencia, los actantes, que son clases de attores, no pueden serlo sino a partir del corpus de todos los cuentos: una articulación de actores constituye un cuento particular;

11

Página 268

una estructura de actantes, un género. Los actantes poseen, pues, un estatuto metalingüístico por relación a los actores; presuponen acabado, por otra parte, el análisis funcional, es decir, la constitución de las esferas de acción. Este doble procedimiento: la institución de los actores por la descripción de sus funciones y la reducción de las clases de actores a actantes del género, le permite a Propp establecer un inventario definitivo de los actantes, que son:


1.° the villain;

2.° the donor (provider);

3.° the helper;

4.° the sought-for person (and her father);

5.° the dispatcher;

6.° the hero;

7.° the false hero.


Este inventario le autoriza a dar una definición actancial del cuento popular ruso, como un relato de 7 personajes.

12

Página 268

IV. LOS ACTANTES DEL TEATRO


En el punto mismo en que Propp detiene su análisis, hallamos otro inventario bastante semejante: el catálogo de las '“funciones’' dramáticas presentado por E. Souriau, en su obra les 200.000 Situations dramatiques. La reflexión de Souriau, aunque subjetiva y carente de apoyo en ningún análisis concreto, no está muy alejada de la descripción de Propp; dicha reflexión la prolonga incluso en cierta medida. Es poco probable que Souriau haya conocido la obra de Propp. Una cuestión de este tipo no es ni siquiera pertinente. El interés del pensamiento de Souriau consiste en el hecho de haber mostrado que la interpretación actancial podía aplicarse

13

Página 269

a un tipo de relatos — las obras teatrales— muy diferente del cuento popular y que sus resultados podían ser comparables a los primeros. Encontramos allí, aunque expresadas en otros términos, las mismas distinciones entre la historia evenimencial (que no es para él más que una serie de "temas dramáticos") y el nivel de la descripción semántica (que se hace a partir de las “situaciones", descomponibles en procesos de actantes). Encontramos, finalmente, un inventario limitativo de los actantes (a los que bautiza, con arreglo a la terminología sintáctica tradicional, con el nombre de funciones). Por desgracia, tras haber vacilado algún tiempo entre 6 y 7 funciones dramáticas, Souriau se decidió finalmente a limitar su número a 6 (número discutido, por otra parte, en sus Techniques de l'oeuvre, por Guy Michaud, el cual desearía restablecer la séptima función, la del traidor): se habrían obtenido así definiciones paralelas de dos géneros diferentes — cuento popular y pieza teatral— , que, cada uno por separado se habrían afirmado como relatos de 7 personajes.

14

Página 269

El inventario de Souriau se presenta del modo siguiente:


León..................... la Fuerza temática orientada;

Sol ........................ el Representante del Bien deseado, del Valor orientante;

Tierra .................. el Obtenedor virtual de ese Bien (aquel para el cual trabaja el León);

Marte .................. el Oponente;

Balanza ................ el Arbitro, atribuidor del Bien:

Luna................... el Auxilio, reduplicación de una de las fuerzas precedentes.


No hay que dejarse desanimar por el carácter, a la vez energético y astrológico, de la terminología de Souriau: no logra velar tal terminología una reflexión que no está falta de coherencia.

15

Página 270

V. LA CATEGORÍA ACTANCIAL "SUJETO” VS “OBJETO”


Las definiciones de Propp y de Souriau confirman, nuestra interpretación en un punto importante: un número restringido de términos actanciales basta para dar cuenta de la organización de un microuniverso. Su insuficiencia reside en el carácter a la vez demasiado e insuficientemente formal que hemos querido dar a dichas definiciones: definir un género solamente por el número de los actantes, haciendo abstracción de todo contenido, es colocar la definición a un nivel formal demasiado elevado; presentar los actantes en forma de un simple inventario, sin preguntarse acerca de las relaciones posibles entre sí, es renunciar demasiado pronto al análisis, dejando la segunda parte de la definición, sus rasgos espetíficos, a un nivel de formalización insuficiente. Parece, por tanto, necesaria una categorización del inventario de los actantes: vamos a intentarla comparando, en una primera aproximación, los tres inventarios de que disponemos: el de Propp, el de Souriau, y aquel otro, más restringido, ya que no comporta más que dos categorías actanciales, que hemos podido extraer de las consideraciones acerca del funcionamiento sintáctico del discurso.

16

Página 270

Una primera observación permite hallar e identificar, en los dos inventarios de Propp y de Souriau, los dos actantes sintácticos constitutivos de la categoría “sujeto" vs "objeto’’. Es asombroso, hay que señalarlo desde ahora, que la relación entre el sujeto y el objeto, que tanto trabajo nos ha costado precisar, sin que lo hayamos logrado completamente, aparezca aquí con un investimiento semántico idéntico en los dos inventarios, el de “deseo". Parece posible concebir que la transitividad, o la relación teleológica, como hemos sugerido llamarla, situada en la dimensión mítica de la manifestación, aparezca, como consecuencia de esta combinación sémica, como un semema que realiza el efecto de sentido “deseo”.

17

Página 271

Si ocurre así, dos dos microuniversos que son el género “cuento popular” y el género “espectáculo dramático”, definidos por una primera categoría actancial articulada según el deseo, son capaces de producir relatos ocurrencias en que el deseo será manifestado en su forma a la vez práctica y mítica de “búsqueda”. El cuadro de las equivalencias de esta primera categoría será el siguiente:

18

Página 271

VI. LA CATEGORÍA ACTANCIAL "DESTINADOR” VS “DESTINATARIO”


La búsqueda de lo que podría corresponder, en las intenciones de Propp y de Souriau, a esta segunda categoría actancial no puede por menos de plantear alguna dificultad, debido a la frecuente manifestación sincrética de los actantes — ya encontrada en el nivel de la sintaxis—, acumulación a menudo constatada, de dos actantes, presentes en la forma de un solo actor. Por ejemplo, en un relato que no fuera más que una trivial historia de amor que acabara, sin la intervención de los padres, con el matrimonio, el sujeto es a la vez el destinatario, en tanto que el objeto es al mismo tiempo el destinador del amor:


Él = Sujeto + Destinatario

Ella = Objeto + Destinador

19

Página 272

Los cuatro actantes se encuentran ahí, simétricos e invertidos, pero sincretizados bajo la forma de dos actores.


Pero vemos también — y la canción de Michel Legrand, cantada en les Parapluies de Cherbourg, lo muestra en un resumen impresionante:


“Un homme, une íemme.

Une pomme, un drame"-—

con qué facilidad la disjunción del objeto y del destinador puede producir un modelo de tres actantes.


En un relato del tipo de la Quéte du Saint-Graal, por el contrario, los cuatro actantes, -bien distintos, son articulados en dos categorías:

Sujeto = Héroe

Objeto = Santo Graat


Destinador = Dios

Destinatario = Humanidad

20

Página 272

La descripción de Souriau no plantea dificultades. La categoría

Destinador vs Destinatario


está en este caso claramente marcada como la oposición entre

el Árbitro, dispensador del Bien vs el Obtenedor virtual de ese Bien.


En el análisis de Propp, en cambio, el destinador parece estar articulado en dos actores, el primero de los cuales es bastante ingenuamente confundido con el objeto del deseo:

(the sought-for person and) her father,


rn tanto que el segundo aparece, como era de esperar, bajo el nombre de dispatcher (mandador). En las ocurrencias, en efecto, es ora

21

Página 273

el rey, ora el padre — confundidos o no en un solo actor— quien encarga al héroe de una misión. Podemos, pues, sin grandes retoques y sin recurrir al psicoanálisis, reunir el padre de la persona deseada con el mandador, considerándolos, cuando se presenten por separado, como dos actores de un mismo actante.


En cuanto al destinatario, parece que en el cuento popular ruso, su campo de actividad se funde completamente con el del sujeto-héroe. Una cuestión teórica que cabe plantearse a este propósito, y que volveremos a encontramos más adelante, es la de saber si tales fusiones pueden ser consideradas como criterios pertinentes para la división de un género en subgéneros.


Vemos que las dos categorías actanciales parecen constituir, hasta ahora, un modelo simple centrado enteramente sobre el Objeto, que es a la vez objeto de deseo y objeto de comunicación.

22

Página 273

VII. LA CATEGORÍA ACTANCIAL “ADYUVANTE” VS "OPONENTE”


Resulta más difícil acertar la articulación categórica de los otros actantes, aun cuando sólo fuera porque nos falta el modelo sintáctico. Reconocemos, sin embargo, sin dificultad, dos esferas de actividad y, en el interior de éstas, dos tipos de funciones bastante distintas:


1. Las unas que consisten en aportar la ayuda operando en el sentido del deseo, o facilitando la comunicación.

2. Las otras que, por el contrario, consisten en crear obstáculos, oponiéndose ya sea a la realización del deseo, ya sea a la comunicación del objeto.

Estos dos haces de funciones pueden ser atribuidos a dos actantes distintos, a los que designaremos con los nombres de

Adyuvante vs Oponente.

23

Página 274

Esta distinción corresponde bastante bien a la formulación de Souriau, de quien tomamos el término oponente; preferimos el término adyuvante, introducido por Guy Michaud, a “auxilio” de Souriau. En cuanto a la formulación de Propp, encontramos en ella al oponente, denominado peyorativamente villain (= traidor), mientras que el adyuvante recubre dos personajes, el helper y el donor (= provider). Esta elasticidad del análisis puede sorprender a primera vista.


No hay que olvidar, sin embargo, que los actantes son instituidos por Propp, sin hablar de Souriau, a partir de sus esferas de acción, es decir, con ayuda solamente de la reducción de las funciones y sin tener en cuenta la homologación indispensable. No se trata aquí de hacer la critica de Propp, cuyo papel de precursor es considerable, sino simplemente de registrar los progresos realizados, durante, estos treinta últimos años, debido a la generalización de los procedimientos estructuralistas. Hay además que tener en cuenta el hecho de que es mis fácil operar cuando disponemos de dos inventarios comparables que cuando disponemos de uno solo.

24

Página 274

Podemos preguntarnos a qué corresponde, en el universo mítico cuya estructura actancial queremos explicitar, esta oposición entre adyuvante y oponente. A primera vista, todo sucede como si, al lado de los principales interesados, aparecieran ahora, en el espectáculo proyectado sobre una pantalla axiológica, actantes que representan, de modo esquematizado, las fuerzas malhechoras y bienhechoras del mundo, encamaciones del ángel de la guarda y del diablo del drama cristiano de la Edad Media.


Llama también la atención el carácter secundario de estos dos últimos actantes. Jugando un poco con las palabras, podríamos decir, pensando en la forma participial mediante la cual los hemos designado, que se trata en este caso de “participantes” circunstanciales, y no de verdaderos actantes del espectáculo. Los participios no son de hecho sino adjetivos que determinan a los substantivos en la misma medida en que los adverbios determinan a los verbos.

25

Página 275

Cuando, en el transcurso del procedimiento de normalización, hemos querido conceder un estatuto formal a. los adverbios, los hemos designado como aspectos constitutivos de una subclase hipo- táctica de funciones. Existe en francés, en el interior de la clase bastante mal definida de los adverbios, un inventarío muy restringido de adverbios de cualidad, que se presentan en forma de dos parejas oposicionales:


vólontiers vs néanmoins,

bien vs mal,


que podrían ser justamente considerados como categorías aspectuales, cuya interpretación semántica parece difícil: la primera categoría indicaría, en el proceso de que se encuentra investida la función, la participación de la voluntad, con o sin previsión de la resistencia; la segunda constituiría la proyección, sobre la función, de la apreciación que el sujeto hace acerca de su propio proceso (cuando el sujeto se identifica con el locutor).

26

Página 275

Vemos ya dónde queríamos llegar: en la medida en que las funciones son consideradas como constitutivas de los actantes, no vemos por qué no podríamos admitir que las categorías aspectuales puedan constituirse en circunstantes, que serían las formulaciones hipotácticas del actante sujeto. En la manifestación mítica que nos interesa, comprendemos que el adyuvante y el oponente no sean más que proyecciones de la voluntad de obrar y de las resistencias imaginarias del mismo sujeto, juzgadas benéficas o maléficas por relación a su deseo.

Esta interpretación tiene un valor relativo. Trata de explicar la aparición en los dos inventarios, al lado de verdaderos actantes, de los circunstantes, y de dar cuenta a la vez de su estatuto sintáctico y de su estatuto semántico.

27

Página 276

Vlll. EL MODELO ACTANCIAL MÍTICO


Este modelo, inducido a partir de los inventarios, que permanecena pesar de todo inseguros, y construido teniendo en cuenta la estructura sintáctica de las lenguas naturales, parece poseer, en razón de su simplicidad, y para el análisis de las manifestaciones míticas solamente, un cierto valor operatorio. Su simplicidad reside en el hecho de que está por entero centrado sobre el objeto del deseo perseguido por el sujeto, y situado, como objeto de comunicación, entre el destinador y el destinatario, estando el deseo del sujeto, por su parte, modulado en proyecciones de adyuvante y oponente:

28

Página 276

IX. EL INVESTIMIENTO "TEMATICO’’


Si deseáramos preguntamos acerca de las posibilidades de utilización, a titulo de hipótesis estructural, de este modelo que consideramos operatorio, deberíamos comenzar por una observación: el hecho de haber querido comparar las categorías sintácticas con los inventarios de Propp y de Souriau nos ha obligado a considerar la relación entre el sujeto y el objeto — que primeramente nos ha parecido ser, en su generalidad más grande, una relación de orden teleológico, es decir, una modalidad de “poder hacer”, que, al nivel de la manifestación de las funciones, habría encontrado un “hacer” práctico o mítico— como una relación más especializada

29

Página 277

que comporta un investimiento sémico más pesado, de “deseo", que se transforma, a] nivel de las funciones manifestadas, en "búsqueda”. Diríamos así que las particularizaciones eventuales del modelo deberían referirse sobre todo a la relación entre los actantes “Sujeto" vs “Objeto”, y manifestarse como una clase de variables constituida por investimientos suplementarios.


Así, simplificando mucho, podríamos decir que para un sabio filósofo de los siglos clásicos, estando precisada la relación del deseo, por un investimiento sémico, como el deseo de conocer, los actantes de su espectáculo de conocimiento se distribuirían poco más o menos del modo siguiente:


Sujeto ..........................Filósofo;

Objeto..........................Mundo;

Destinador..................Dios;

Destinatario................Humanidad;

Oponente....................Materia;

Adyuvante..................Espíritu;

30

Página 277

De igual modo, la ideología manxista, al nivel del militante, podría ser distribuida, gracias al deseo de ayudar al hombre, de modo paralelo:


Sujeto............................................. Hombre;

Objeto............................................ Sociedad sin clases;

Destinador ................................... Historia;

Destinatario.................................. Humanidad;

Oponente...................................... Clase burguesa;

Adyuvante.................................... Clase obrera.


Éste es el camino que parece haber querido tomar Souriau proponiendo (op. cit., págs. 258-259) un inventarío de las principales "fuerzas temáticas”, que, por “empírico e insuficiente” que sea, según confesión de su mismo autor, puede damos una idea de la amplitud de las variaciones a considerar.

31

Página 278

PRINCIPALES FUERZAS TEMÁTICAS


— amor {sexual o familiar, o de amistad —juntando a él admiración, responsabilidad moral, cura de almas);

— fanatismo religioso o político;

— codicia, avaricia, deseo de riquezas, de lujo, de placer, de la belleza ambiente, de honores, de autoridad, de placeres, de orgullo;

— envidia, celos;

— odio, deseo de venganza;

— curiosidad (concreta, vital o metafísica);

— patriotismo;

— deseo de un cierto trabajo y vocación (religiosa, científica, artística, de viajero, de hombre de negocios, de vida militar o política);

— necesidad de reposo, de paz, de asilo, de liberación, de libertad;

— necesidad de Otra Cosa y de en Otra Parte;

— necesidad de exaltación, de acción sea la que fuere;

— necesidad de sentirse vivir, de realizarse, de completarse;

— vértigo de todos los abismos del mal o de la experiencia;

— todos los temores: miedo a la muerte, al pecado, a los remotdimientos, al dolor, a la miseria, a la fealdad ambiente, a la enfermedad, al tedio, a la pérdida del amor;

—temor a la desdicha de los que nos están próximos, de su jufrifrimiento o de su muerte, de su abyección moral, de su envilecimiento;

—temor o esperanza de las cosas del más allá (?).

32

Página 278

No podemos reprochar a esta enumeración la falta de lo que el autor no ha tratado de poner en ella: su falta de exhaustividad o la ausencia, de toda clasificación. Podemos, en cambio, señalar en ella una distinción importante que, de otro modo, hubiera podido tal vez escapársenos: la oposición de los deseos y de las necesidades

33

Página 279

por un lado, y de “todos los temores", por otro. Vemos que el modelo actancial propuesto, centrado en tomo a la relación de “deseo”, es susceptible de transformación negativa, y que la substitución de los términos en el interior de la categoría

obsesión vs fobia


debería, en principio, tener.repercusiones profundas en la articulación del conjunto de los términos del modelo.


Pero el principal defecto de la hipótesis que acabamos de emitir, y que es la posibilidad de la particularización del modelo por el investimiento progresivo y variable de su relación de objeto, aparece aquí con. nitidez: los investimientos posibles enumerados por Souriau no interesan al modelo propiamente dicho, sino que dicen relación al contenido semántico sea del actante sujetó, sea del actante objeto, que puede serles atribuido por otros procedimientos, especialmente por el análisis cualificativo, anterior a la construcción del modelo actancial.

34

Página 279

X. LAS INVERSIONES ECONÓMICAS


Hablando de inversiones, nos es difícil no dar un ejemplo de manifestación mítíca contemporánea que desarrolla una estructura actancial conforme, en sus líneas generales, al modelo operatorio propuesto, en un campo en que sólo una manifestación práctica parecería tener derecho de ciudadanía: el de las inversiones empresariales. La documentación nos ha sido proporcionada por F. y J. Margot-Duclot, en Une enquéte clinique sur les comportements d'investissements, destinada a aparecer en una obra colectiva: l'Éccmomie et-les sciences humaines. Los resultados de esta encuesta, llevada a cabo en forma de interviús no directivas, se pueden analizar en el cuadro de un modelo actancial, que desarrolla, ante el encuestador, el jefe de empresa que quiere describir su

35

Página 280

propia actividad económica y transformarla, de hecho, en un corpus de comportamientos moralizados, es decir, míticos, que revelan una estructura actancial implícita.


El sujeto-héroe es, naturalmente, el inversionista, el cual, queriendo describir una sucesión de comportamientos económicos, experimenta la necesidad de dar cuenta de su propio papel y lo valoriza.


El objeto, ideológico, de la inversión es. la salvación de la empresa, su protección: el héroe llega a veces a hablar de ésta, estilísticamente, como de un niño a quien hay que proteger de las amenazas del mundo exterior.


El oponente se presenta en la forma del progreso científico y técnico, que amenaza al equilibrio establecido.


El adyuvante son, en primer lugar, evidentemente, los estudios preparatorios, anteriores a la inversión: estudios de mercado, de patentes, de rentabilidad, investigaciones de econometría e investigaciones operatorias: pero todo esto, a pesar de la amplitud de los desarrollos oratorios a los que el tema se presta, no es nada, en el fondo, en comparación con la urgencia, en el momento decisivo, del olfato y de la intuición, de esa fuerza mágica y "vigoríficante" que transforma al presidente-director general en héroe mítico.

36

Página 280

El destínador es el sistema económico que confía al héroe, a continuación de un contrato implícito, la misión de salvar, mediante el ejercicio exaltante de la libertad individual, el porvenir de la empresa.


El destinatario, de modo contrario a lo que sucede en el cuento popular ruso, en que se confunde con el sujeto, es aquí la empresa misma, actor sincrético que subsume el actante objeto y el actante destinatario: pues el héroe es desinteresado, y la recompensa, no es la hija del rey confiada a Ivan-el-tonto-del-pueblo, sino la rentabilidad de la empresa.

37

Página 281

Nos ha parecido interesante señalar este ejemplo, no tanto para, evidenciar la existencia de modelos míticos con ayuda de los cuales el hombre contemporáneo interpreta su actividad aparentemente racionalizada — las observaciones de un Roland Barthes nos han habituado suficientemente a éstas cosas— , sino sobre todo para ilustrar el carácter complejo — a la vez positivo y negativo, práctico y mítico— de la manifestación discursiva, cosa que debe tener en cuenta, en todo momento, la descripción.

Are you sure you want to leave the page?

If you leave the page, you will lose your game progress.