Mitos/Realidades AlimentaciónOnline version
Un mito sobre las dietas es un consejo que se vuelve popular a pesar de no contar con hechos que lo respalden. Cuando se trata de la pérdida de peso, muchas creencias populares son mitos y otras solo son parcialmente ciertas.
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Hay que reducir el consumo de carbohidratos para bajar de peso.
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Comer postres saludables no engorda
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Los carbohidratos simples que se encuentran en alimentos como galletas y caramelos carecen de vitaminas, minerales y fibras.
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Variar la dieta, para hacerla más apetecible
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Si la etiqueta dice "sin grasa" o "con poca grasa", puede comer todo lo que quiera y no subirá de peso.
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El agua no tiene calorías
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Comer en buena postura, mejor sentado y si fuera posible, hacer las comidas principales en la mesa y acompañado
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Si siente hambre tras la cena, limítese a comer refrigerios saludables como yogur con un contenido bajo de grasas o zanahorias bebé.
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La leche no es necesaria porque no digieren bien la lactosa
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La proteína no es tan importante
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No es tan necesario beber mucha agua
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No necesitan suplementos de vitaminas y minerales
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Es normal perder el apetito
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Las proteínas ayudan al buen mantenimiento de la masa muscular en la tercera edad y se debe complementar con ejercicios de fuerza. Se recomienda aumentar la ingesta proteica a través de alimentos ricos en calcio, como la leche o los yogures naturales, la carne, el pescado y los huevos.
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Los alimentos blandos son la mejor opción
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No deben disfrutar de comidas especiadas
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Es mejor beber agua fuera de las comidas, que en las comidas
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No existen los alimentos prohibidos dentro de la alimentación saludable. El equilibrio y las porciones adecuadas son la clave para lograr una nutrición para adultos mayores beneficiosa.
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Se debe tomar la fruta fuera de las comidas
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Si realizo actividad física/ejercicio, puedo comer y beber lo que quiera
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Se debe evitar bebidas azucaradas, con cafeína o teína, gaseosas y con alcohol, pues aumentan la deshidratación corporal.
Explicación
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Los carbohidratos son una importante fuente de energía. Lo conveniente es elegir carbohidratos complejos como los que se encuentran en los cereales integrales, las legumbres, las verduras y frutas.
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Aunque sus ingredientes pueden ser más nutritivos y menos procesados que los tradicionales, no están exentos de que tengan calorías. Por ello es importante cuidar la cantidad y frecuencia con las que se consumen y mantener un equilibrio con la ingesta de la dieta en el resto del día.
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Las grasas son esenciales para el cuerpo, nos ayuda a sintetizar las vitaminas, a reducir la inflamación y nos brinda efectos beneficiosos cardiovasculares. Lo importante es elegir grasas saludables como los frutos secos, semillas, palta, aceite de oliva o el pescado. En cambio, las grasas trans y las grasas saturadas en exceso, sí pueden tener efectos negativos. Por lo tanto, se trata de elegir las adecuadas y consumirlas con moderación.
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Aunque la intolerancia a la lactosa es más común en edades avanzadas, no tiene por qué afectar a todas las personas mayores. Además, existen alternativas como productos lácteos sin lactosa, bebidas vegetales enriquecidas con calcio o alimentos no lácteos ricos en este mineral. El calcio es esencial para mantener la salud ósea y prevenir la osteoporosis.
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El consumo adecuado de proteínas es crucial en la tercera edad para prevenir la sarcopenia (pérdida de masa muscular). Estudios recientes indican que las personas mayores necesitan incluso más proteína por kilogramo de peso corporal que los adultos jóvenes para mantener la masa muscular.
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Con la edad, la sensación de sed se reduce, lo que aumenta el riesgo de deshidratación. Esto puede afectar negativamente funciones importantes como la regulación de la temperatura corporal, la función cognitiva y la salud renal. Es fundamental fomentar la hidratación, incluso si no se percibe sed.
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Si bien una dieta equilibrada puede cubrir la mayoría de los requerimientos nutricionales, en ocasiones las personas mayores necesitan suplementos. Esto es especialmente cierto para la vitamina D, dado que la capacidad de la piel para sintetizarla a partir de la luz solar disminuye con la edad, y para la vitamina B12, que a menudo no se absorbe correctamente.
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Aunque los cambios en el apetito pueden ocurrir, no debería considerarse una parte inevitable del envejecimiento. La pérdida de apetito puede ser un síntoma de problemas médicos, depresión, efectos secundarios de medicamentos o un indicador de desnutrición. Es importante investigar y abordar sus causas.
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Si bien los problemas dentales pueden dificultar la masticación, esto no significa que toda la dieta deba limitarse a alimentos blandos. Una alimentación variada, rica en texturas, es esencial para garantizar una buena nutrición. Adaptar los alimentos, como picarlos o cocinarlos adecuadamente, es preferible a reducir la diversidad.
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Aunque algunas especias pueden ser más irritantes para quienes tienen problemas digestivos, muchas especias como la cúrcuma, el jengibre y la canela ofrecen beneficios para la salud. Además, las especias pueden mejorar el sabor de las comidas, algo fundamental para estimular el apetito.
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Es aconsejable beber de 1,5 a 2 l de agua a lo largo del día, pudiendo tomarla durante las comidas o fuera de ellas, de manera indiferente. La sed que aparece durante las comidas debe ser saciada, tanto para nuestra correcta hidratación, como para ayudarnos a percibir mejor los sabores de los alimentos que ingerimos.
El agua NO TIENE NINGUNA CALORÍA, es decir, no engorda, aunque sí se considera saciante debido a que proporciona sensación de plenitud.
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Las calorías y vitaminas aportadas por la fruta SIEMPRE son las mismas, independientemente de si se toman solas o acompañadas de otros alimentos. Siempre es un buen momento para tomar una ración de fruta.
La ventaja que obtenemos al tomarlas entre las comidas, es que no comemos otro tipo de alimentos con mayor contenido calórico, como dulces, snacks y además llegamos a la siguiente comida con menor sensación de hambre. Aportamos además vitaminas y minerales, tan necesarios para nuestra salud.
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La actividad física es imprescindible para la salud. Son muchos, muchísimos, los motivos para llevar una vida activa.
Sin embargo, una alimentación no saludable, tendrá consecuencias sobre nuestra salud difícilmente compensables con la práctica de ejercicio físico. Por ejemplo, las ventajas de comer una fruta o comer bollería industrial, no es sólo la gran diferencia calórica, sino que además, la fruta nos aporta vitaminas, fibra frente al alto contenido en grasas no saludables y azúcares.