El sentido de la alianza entre familia y escuelaOnline version
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¿Qué es Promover y consolidar una alianza entre familia y escuela?
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¿Por qué es importante la participación de las familias?
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¿Qué características tienen las interacciones entre familia y escuela?
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¿De qué manera Colombia ha avanzado en respaldar la configuración de la alianza entre familia y escuela?
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Como madre, padre o acudiente ¿ Considera que la constitución política de Colombia protege a los niños para garantizar el desarrollo integral y el ejercicio pleno de sus derechos?
Explicación
Una alianza entre familia y escuela implica centrar esta relación en la generación de las condiciones necesarias para garantizar el bienestar, el desarrollo y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes, a partir de interacciones de cooperación, coordinación, colaboración, respeto y responsabilidad compartida.
De esta manera, de acuerdo con Palma y Álvarez (2007), se propone que dicha alianza trascienda las instancias formales de participación en la vida escolar como las asambleas y consejos de padres, las escuelas de padres, el consejo directivo y el comité escolar de convivencia.
la alianza facilita que las familias se integren, desde una relación horizontal, colaborativa y solidaria, en las acciones que permitan mejorar las condiciones de calidad, así como en los procesos educativos de niñas, niños y adolescentes, por ejemplo, a través de las instancias formales a las que pueden vincularse o de la generación de estrategias en las que las familias apoyan la labor de los docentes, participan en los proyectos que allí se desarrollan, se vinculan o lideran las diversas iniciativas de acuerdo con sus posibilidades. La alianza hace posible el intercambio y la construcción conjunta entre familias, docentes y directivos sobre las prácticas de cuidado, crianza y promoción del desarrollo integral y del aprendizaje de niñas, niños y adolescentes. Al contar con una alianza entre familia y escuela, los problemas también pueden resolverse en conjunto.
Esta participación puede entenderse, por una parte, como un derecho a partir del cual las familias poseen las competencias para participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas y las de niñas, niños y adolescentes y, por otra, como un soporte a la implementación del PEI o PEC. Por consiguiente, la alianza conlleva a la necesidad de definir metas comunes que determinen el horizonte de sentido de las actuaciones de cada uno de los actores involucrados, al tiempo que propone la toma de decisiones conjuntas; así como el fortalecimiento de las estrategias de comunicación para que sea fluida, permanente, positiva y en doble vía. Del mismo modo, la alianza debe focalizar las fortalezas de niñas, niños, adolescentes, de sus familias y de la escuela para potenciarlas en procura de lograr mayores y mejores condiciones humanas, sociales, culturales y académicas que favorezcan el desarrollo, el aprendizaje y el bienestar.
las interacciones entre la familia y la escuela se caractericen por ser cálidas, respetuosas, promotoras de la identidad, la autonomía y la dignidad humana. Estas características protegen la imagen de familia y también de la escuela a los ojos de niñas, niños y adolescentes, logran do que los conocimientos y saberes que construyen en uno u otro entorno, contribuyan a ampliar la mirada y la comprensión del mundo. Por otra parte, las metas comunes de la familia y la escuela permiten mitigar situaciones de riesgo a los que niñas, niños y adolescentes se pueden ver expuestos por condiciones sociales, culturales, económicas, ambientales y contextuales. De esta manera, desde el marco de corresponsabilidad, la familia y la escuela tienen la posibilidad de generar múltiples estrategias y soluciones en las que la articulación intersectorial y la organización comunitaria toman un lugar fundamental para la protección integral.
Colombia a lo largo de los años ha avanzado contundentemente en respaldar la configuración de la alianza entre familia y escuela, y para esto ha recurrido a argumentos no solo técnicos sino también normativos y políticos, que legitiman el trabajo entre ambas instituciones de forma conjunta y colaborativa, buscando una complementariedad entre los valores, los principios, la cosmovisión, los saberes ancestrales e intergeneracionales, el acervo cultural de las familias y los procesos educativos y pedagógicos que la escuela despliega para potenciar el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.
En este sentido, la Constitución Política de Colombia (1991), en su artículo 44 establece que la familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger a las niñas y niños para garantizar su desarrollo integral y el ejercicio pleno de sus derechos. En coherencia con ello, la Ley General de Educación o Ley 115 de 1994 reconoce a la familia como un actor clave en el logro de los fines que el país ha definido para la educación (artículo 5°), reconociendo su responsabilidad y formas de participar en el proceso educativo (artículo 7°). el Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006) entre otros protegen a los niños, niñas y adolescentes en el desarrollo integral y el ejercicio pleno de sus derechos.
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